Infraleves

Capitalismo, anticapitalismo… cooperativismo

El artículo que me pasó Pablo sobre los conceptos capitalismo y anticapitalismo me dejó con la intención de que tenerlo muy en cuenta en futuras lecturas y conversaciones.

Resulta que, el capitalismo es una palabra que según quien la use puede significar una cosa u otra. Es posible estar tratando sobre algo positivo en lo concerniente al status-quo (por ejemplo, posibilidad de crear un negocio propio) o, por el contrario, puede conllevar aspectos negativos (por ejemplo, la explotación de los trabajadores). Incluso estar adjunta a consideraciones que no tienen que ver con el status quo, como el libre mercado.

Según la wikipedia: “El capitalismo es un orden o sistema social y económico que deriva del usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines mercantiles.”

Y anticapitalismo es: “El término anticapitalismo se refiere a una extensa colección de ideologías, movimientos y actitudes que se oponen en forma total, o parcial, al capitalismo. En general, algunos anticapitalistas pueden estar a favor de algún tipo de colectivismo o comunitarismo económico o social, pero no todos y no necesariamente (existen anticapitalistas que defienden diferentes niveles de propiedad privada).”

El autor del texto anteriormente enlazado, nos aconseja que no sustituyamos capitalismo o anticapitalismo por otros términos, cuando realmente queremos referirnos a estos términos. Sino, lo que conseguimos consciente o inconscientemente es que la palabra capitalismo en una conversación sea el término que queremos sustituir. El corporativismo no es capitalismo aunque sí puede formar parte en la práctica de dicho sistema socioeconómico. ¿El anticapitalismo es sinonimo de libre mercado?

Días después me encuentro con el siguiente artículo Empresas que demuestran que otro capitalismo es posible y en comentarios se da una circunstancia similar a la que estamos comentando en el post:

Fernando Paniagua

La verdad es que este periodista se luce con los títulos, Gonzalo Toca parece que a pesar de escribir artículos sobre temáticas interesantes no entiende mucho que de ‘capitalismo indignado’ o de ‘empresas que hacen posible otro capitalismo’ nada de nada. Economía Solidaria, Empresas Procomun, Anticapitalismo en práctica son conceptos que se ajustan más.

Estamos hablando de alternativas a un sistema difunto que solo siembra miseria y explotación, un sistema que no tiene “otra via” más que su propia destrucción y si no actuamos la del planeta entero y las posibilidades de vida humana.

En todo caso gracias por interesante Gonzalo pero no seas tan películero en los titulares anda.

Gonzalo Toca

Hola Fernando.

Gracias por el consejo y por el tono educado de la crítica. Oye, me ha hecho gracia lo de “peliculero”.

Como te puedes imaginar, discrepo de lo que comentas. De todos modos, creo que el papel de los autores no es debatir con los lectores (bastante tenéis con leer nuestros textos), pero sí aclarar los conceptos. Si te parece, te explico porqué elegí las palabras “capitalismo” e “indignado”:

“Indignado”: el motivo es que la inmensa mayoría de las iniciativas que enumero o surgieron al calor de la indignación o multiplicaron su actividad y tamaño significativamente gracias al cabreo generalizado. Es importante esa multiplicación, porque sin ella no hubieran adquirido el volumen e influencia que las han convertido en verdaderas alternativas capaces de transformar el sistema.

“Capitalismo”: tenemos dos tipos de colectivos en este reportaje; por un lado vemos a los que se proponen hundir el capitalismo y reemplazarlo por otra cosa y por otro aparecen los que desean mejorarlo sustancialmente. Los dos colectivos y sus miembros viven en un sistema capitalista y aceptan gran parte de sus reglas con la idea de subvertirlo o mejorarlo. Por ahora, son una respuesta al capitalismo dentro del capitalismo igual que la alterglobalización es una respuesta a la globalización dentro de la globalización. Por supuesto eso no quiere decir que con el paso del tiempo y si ganan influencia cooperativas como la vuestra, no consigáis vuestro objetivo y acabéis con un sistema que consideráis horrible y autodestructivo para la inmensa mayoría de la población y el medio ambiente.

Aunque seguro que no te he convencido, espero, eso sí, que se haya entendido mejor lo que había detrás de los titulares. Por cierto, hacéis un trabajo muy interesante en L’ Apòstrof. En serio, me gusta.

Un saludo.

¿Está realmente fuera del capitalismo, lo que afirma Fernando?: “Economía Solidaria, Empresas Procomun, Anticapitalismo en práctica”.

Leyéndoles da la sensación de navegar de nuevo en las turbulentas aguas de la interpretación de capitalismo y anticapitalismo, pues la Economía Solidaria, Empresas Procomún, incluso el Anticapitalismo en práctica pueden estar dentro del capitalismo o del anticapitalismo. ¿Hoy en día lo están? ¿Cuáles son las alternativas al capitalismo? ¿Son anticapitalistas? Según Félix Pardo, el cooperativismo es la alternativa al capitalismo aunque, pueden haber más respuestas (modo de producción p2p, economía directa, emprendedurismo anticapitalista de Carson, Tuttle y el C4SS, etc.), y animamos a seguir el debate en comentarios.

Al proyectar una alternativa al capitalismo podemos atravesar diferentes etapas, todas ellas racionales, pero no todas ellas razonables, y sólo en estas últimas deberíamos empeñar nuestra inteligencia para alcanzar dicho proyecto. Porque sólo el camino de lo razonable nos salva de las derivas antihumanistas, totalitarias o autoritarias de los proyectos sociales. Esas etapas no tienen entre ellas un orden cronológico determinado, pues hay momentos en los que se pueden presentar simultáneamente o bien con diferentes secuencias. De las tres que enumeramos a continuación, sólo la última alcanza un grado de madurez en función de su razonabilidad:

  1. una etapa utópica, en la que se han concebido modelos ideales de imposible cumplimiento, ya sea por la naturaleza excéntrica de sus ideas ya sea por las limitaciones de la naturaleza humana,
  2. una etapa experimental, en la que se han ensayado propuestas concretas pero que han resultado fallidas tanto por factores externos como internos de las sociedades en las que se han implantado, en parte por su dogmatismo político,
  3. una etapa realista, en la que han emergido y fructificado empresas no mercantiles (como es el caso de las cooperativas) y un mercado social que han aguantado el paso del tiempo y que compiten en eficiencia técnica i económica con las empresas y el mercado capitalistas.

La novedad de esta tercera etapa consiste en que su desarrollo no se ha originado bajo la presión de la ideología liberal ni por la emulación de la eficacia económica de la empresa capitalista en la acumulación del capital, como tampoco se ha originado en los diseños institucionales de los gobiernos de izquierda y de sus respectivas intervenciones en la economía. El desarrollo de las cooperativas tiene su origen en las iniciativas de los ciudadanos y de la sociedad civil, tal como encontramos en los pioneros de Rochdale, que han aplicado unos criterios realistas, a partir de su análisis del mercado, en consonancia con unos valores y principios éticos, a sus actividades económicas. El cooperativismo ha puesto de manifiesto que la cultura emprendedora no es un patrimonio del liberalismo, así como que el mercado social que construye fuera de la lógica de la explotación del trabajo tampoco es un patrimonio del comunismo.

Así pues, las cooperativas son la alternativa más realista al modelo de empresa capitalista. Los principios cooperativos que determinan la dirección estratégica de la organización buscan el desarrollo de la persona mediante el trabajo participativo y cooperante, el trato digno y respetuoso con los ideales de justicia, así como el progreso de la sociedad y la protección del medio ambiente a través de un desarrollo sostenible. Los valores cooperativos que se ponen en práctica a través de esos principios cooperativos, y que no son otros que la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad, representan en su conjunto las máximas aspiraciones del ser humano en tanto que ser social y nos emplazan a ir más allá del capitalismo. Y en la medida que armonizan lo individual y lo comunitario, el deseo y el compromiso, y someten el comportamiento impulsivo a la deliberación consciente y racional, el afán de lucro a la responsabilidad social, conforma de este modo unas nuevas relaciones humanas y laborales que no tienen cabida en las formas organizativas de las empresas mercantiles propias del capitalismo.


La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas

«La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas» es una novela escrita por Neal Stephenson, siendo 1996 el año en que fue publicada.

Es un libro que a cada página se torna más adictivo a pesar de su extensión. Se pueden realizar distintas lecturas, pero quizá dos destaquen sobre el resto. Por un lado el mundo de las phyles y, por otro, la ética protestante/hacker del trabajo/educación. Digo dos porque, a las finales, todo depende de la interpretación de cada persona:

Por naturaleza, los hombres son casi iguales; en la práctica, resultan ser muy diferentes.

Phyles y Estado-nación

La frase anterior anticipa lo que durante el libro se ilustra mediante ejemplos. La época en la que el concepto Estado-nación era predominante, en el contexto presentado por Stephenson, quedó obsoleta. Lo diferentes que somos las personas en la novela se materializa en una serie de tribus o phyles (filé a partir de ahora), que están distribuidas por el mundo conviviendo pacíficamente.

Las reformas y los deterioros morales son impulsados por grandes fuerzas, y se producen generalmente como reacción a los hábitos de un periodo anterior.

Se deja atrás pues el constructo artificial de Estado y a la par, la idea de que cada limite nacional engloba una comunidad (imaginada). Esta sensación que con la descomposición se disemina paulatinamente en los ciudadanos en nuestros días, en las filés de La era del diamante ya se ha dado el cambio, carece de sentido lo patriótico, y las comunidades reales muestran las diferencias entre los seres humanos a las que pertenecen cada uno. A la par, el territorio como elemento estático y limitador no tiene razón de ser, pues a cada nueva interacción, conversación y lazos establecidos, el dibujo cambia continuamente y los actores en el tablero también.

Pero, ¿las nuevas filés equivalen todas a comunidades reales en la novela? No, ni mucho menos. La religión (phyles cenobíticas), el confucianismo (República Costera de China), las clases sociales y la nobleza (Nueva Atlantis), la ética del trabajo protestante… definen de forma imaginada y artificiosa muchas de estas comunidades (imaginadas). Éstas son claras herederas del obsoleto modelo estatal y vienen a ser lo mismo. Aunque, también es cierto que existen pequeñas filés distintas a las anteriormente comentadas.

La razón era que Tectónica Imperial tenía geotectólogos, y los geotectólogos podían asegurarse de que cada trozo de tierra tuviese el encanto de San Francisco, la situación estratégica de Manhattan, el fengshui de Hong Kong, el temible pero obligatorio Lebensraum de Los Angeles.

Filés que cuentan con una historia, que no es impuesta sino generada a través del tiempo, con mitos ayudan a contarse, sin fanatismos y sustentada en comunidad y fraternidad. Una cultura propia, flexible, no evangelizadora, y que simplemente marca las diferencias reales de quienes forman parte de ella mediante su interacción, participación y conversaciones. Ni mejor ni peor que otras, sino efectivamente distinta a las demás en determinados aspectos que nada tienen que ver con ideologías prefabricadas, religiones, razas o lugares de procedencia.

Uno de los descubrimientos del Resurgir Victoriano era que no resultaba necesariamente bueno que cada uno leyese un periódico completamente distinto cada mañana; por lo tanto, cuanto más se ascendía en la sociedad más parecido se hacía el Times al de los compañeros.

La educación, ante la pérdida de poder por parte de los Estados-nación se antoja capital. Es el instrumento para redirigir la desafección de la épica patriótica, generar la existencia de escasez en nuestras mentes y, adoctrinar bajo el manto de la ética del trabajo protestante. Procuran de esta forma sociedades y personas que no establecen nuevas relaciones ni mejoras derivadas más allá de la estructura estatal. En descomposición, el gran Leviatán que es el Estado, peleará por su vigencia.

Educación y ética del trabajo protestante/hacker

El papel de la Princesa Nell y su desarrollo vital de la mano del «Manual Ilustrado para Jovencitas» es principal en la novela pero, sobre todo, lo que significa. Viene a contarnos la diferencia entre la ética del trabajo protestante y la ética del trabajo hacker, entre ser educados de una forma o de otra.

Mamá tiene que competir con todo tipo de chinas y tías que no sienten respeto por sí mismas y trabajan por nada. Por tanto, mamá tiene que trabajar por nada —miró al C.M. otra vez y agitó la cabeza —. Patético.

Una diferencia que se ve claramente al comparar cómo el «Manual», a través de Miranda, educa a Nell y cómo son educados el resto de niñas y adultos. Mientras Nell aprende a dar rienda suelta a su creatividad, a pensar, a ser libre, a ser humilde, a estar motivada por el cambio y nuevos retos… en definitiva, la búsqueda de una vida interesante, otros son criados para trabajar en la jerarquía de una fábrica según lo lejos que estén dispuestos a llegar en planes de estudio marcados, motivados no por valores morales sino por castigos y premios.

Los Talleres de Diseño emulaban un campus universitario, con más formas de las que el arquitecto había deseado. Si un campus era un cuadrilátero verde rodeado por enormes edificios góticos educativos, entonces aquello era un campus. Pero si un campus era también un tipo de fábrica, donde la mayoría de su población se sentaba en filas y columnas en una gran habitación repleta y realizaba esencialmente la misma labor durante todo el día, entonces los Talleres de Diseño eran un campus también por esa razón.

Más que educación, lo que representa el Manual es el aprendizaje que empodera a la persona a distintos niveles vitales.

Conclusión

Las filés y las comunidades reales, la ética hacker del trabajo y la educación libre y responsable, confluyen en esta novela sin tomar partido, solo mostrando lo que supone vivir de una forma u otra. Nadie es mejor que nadie, pero gracias al progreso y avances a lo largo de muchos años, ahora sabemos que todo es cultura, que nos determinan ciertas características adquiridas y que, los avances tecnológicos nos han dado la capacidad para poder propagarnos. Propagarnos en el sentido de que ahora, está a nuestro alcance vivir en cualquier lugar acompañados por pares.

Sabemos que muchos de los limites son inventados (trabas de distinto tipo, prejuicios, etc.) y que se puede optar a generar una comunidad (o formar parte de una existente), con capacidad económica suficiente vía mercado y de cultura y desarrollo singulares, sin ataduras más allá de las que queramos hacer nuestras, de acuerdo a quienes somos y a quienes estamos en camino de ser.


Guerras Posmodernas

guerras-posmodernas

La lectura que hoy nos ocupa comentar es autoría de Jesús Pérez Triana, cuyo título es «Guerras posmodernas», homónimo al blog que también actualiza frecuentemente.

En el libro, Jesús nos muestra la evolución de las guerras, de las primeras versiones dependientes de la nobleza, pasando por las modernas (con impuestos, ya no se necesitaba de nobles, los ciudadanos las financiaban) hasta llegar a las posmodernas. Las Guerras Modernas fueron tales gracias a la transición de la Edad Media al Renacimiento en Europa Occidental, justo en el momento en que aparecieron el capitalismo y la institución política del Estado.

Con el siglo XIX llegaron grandes cambios, y la evolución científica y tecnológica tras pasar por la Ilustración y la Revolución Industrial, terminaron transformando la sociedad, y por ende las guerras. Durante La Primera Guerra Mundial, muchas de las batallas fueron literalmente “picadoras de carne”. Los avances en las armas utilizadas no estaban a la par en cuanto a estrategias y tácticas. Morían muchos soldados a discreción.

Hoy en día, hemos llegado a un punto en el que las guerras se ganan en muchos casos, sin ni siquiera haber mediado batalla alguna. Pero, ¿solo han evolucionado las guerras?

Cuando surgieron los estados, los funcionarios, las administraciones, prosiguiendo todo lo que se ha conocido como Modernidad y Progreso, no se tenía como si siempre hubiera existido. Lo que ahora consideramos eterno, hace unos siglos ni se atisbaba. El Estado, al igual que las guerras, han crecido con la tecnología y la ciencia. Hoy en día, el límite en una guerra es arrasar la raza humana, pues está al alcance de los que ostentan gran poder armamentístico.

Pero, también, el límite para luchar en una guerra es el sentimiento que quiere generar el Estado por amor a la nación, que hoy en día, no está en auge en países desarrollados. La idea de morir por la patria se desmorona. Lo que moviliza al ciudadano son sus derechos, las injusticias. Digamos que los intereses del Estado y a quién supuestamente representa, no están alineados. La evolución social nos lleva a no querer morir por circunstancias que sólo benefician a los grandes partidos políticos, lobbys y grandes empresas.

A día de hoy, los estados de los países desarrollados no dirimen sus diferencias a golpe de guerras en la actualidad, por su devastador potencial, y porque los estados no tienen sentido en la forma de hace unos siglos. No consiguen involucrar los sentimientos de los ciudadanos como antaño, no son capaces de gestionar a los habitantes en pro de sus intereses. Cada vez es más complicado hacer creer a las personas que es un acto honorable morir por la patria, pues hablamos de un ente artificial, intereses particulares (de los que gobiernan o tienen poder de cualquier tipo) que carece de relación y de sentido para el conjunto de la población de dicho país, además de que ya no ven la violencia como medio para solucionar problemas (al contrario que el Estado).

La violencia es un tema no resuelto, resuelto en las mentes de la gente, porque no son violentos, pero no resuelto porque las instituciones de algunos países reaccionan con violencia, distintos niveles de intensidad. [1]

Las conexiones entre personas, gracias a toda la evolución tecnológica y científica, se han transformado de forma que hace siglos era inconcebible. Podemos establecer relaciones a kilómetros de distancia, o con vecinos con los que no cruzamos palabra alguna, dotar de una estructura a esas relaciones, a la cooperación, a una comunidad. Eso escapa de lo Estatal, habría que crear millones y millones de microestados para controlar estas relaciones, pero dejarían de tener sentido, pues no se reclaman estructuras rígidas. De la deliberación surge lo que los actores que participan quieran.

La deliberación no sólo está en el espacio constitucional, está en la sociedad. La deliberación no es de las instituciones, está en la sociedad. Para que así sea, deliberación de la sociedad, necesita de autonomía (espacio de autonomía), redes de internet y los espacios urbanos ocupados y los espacios institucionales conforme existen los anteriores espacios de deliberación no institucionales. La posibilidad de sentirse juntos, no es comunidad, pues no se comparten valores.

El Estado una vez fue necesario para gestionar los grandes territorios, pero con los avances se han convertido en un cascarón de interior vacío, una comunidad imaginada. Las guerras, ejecutadas por el Estado, de la misma forma, carecen razón de ser para el conjunto de la población de un país. No solo en cuanto a las guerras, también a la hora de representar en otros aspectos a la población de un país. Un principio de cambio vendrá dejando de pensar desde el concepto de territorio.

Todas las presiones, movimientos, están ahí, son rizomáticos. No desaparecen, están en el espacio de Internet, se están expandiendo (…) Esas presiones que no se canalizan por las instituciones políticas, están aprendiendo a convivir en ese espacio dónde se cruzan los deseos los proyectos y la incapacidad de expresarla institucionalmente. Esto ocurre en un contexto básico la crisis de legitimidad política de las instituciones democráticas creadas en los últimos doscientos años. La gente no confía en las instituciones (…)

Los Estados ejercen su poder para que la escasez exista, que sintamos que las diferencias entre clases y países es inevitable, ya que las estructuras que surgieron en la Edad Media están desfasadas y colaboran en generar dicha ineficiencia. Evitan de esta forma que queramos aplanar esas diferencias para que vivamos todos en abundancia. Procuraran caer lo más lentamente posible, apoyadas las instituciones actuales muchos de los ciudadanos que, gracias a una educación y concepción del trabajo (protestante) que consigue que no pensemos y no luchemos por nuestra autonomía y la de nuestras comunidades reales, tratando de mantener parte de su dominio, peleando por su falta de legitimidad en lugar de adaptarse y subirse a la ola del cambio.

Los movimientos como tales no tienen programa pero tienen un proyecto común, democracia en red: deliberación en Internet y en asambleas, disolver instituciones tradicionales. Y reemplazarlas por una sociedad que se gestione a sí misma. Es una utopía, pero, utopía es algo que no existe, pero es algo muy potente. Pero anidan en las mentes de las personas, como empezaron todas las grandes organizaciones políticas (socialismo, neoliberalismo, etc)

Referencias


Lo imaginado y lo real. Una vida interesante en la era p2p

Los humanos, como somos seres sociales necesitamos de las relaciones personales y del aprendizaje de otros para, como personas, enriquecer nuestra experiencia y desarrollar nuestro conocimiento.

Todas las etapas de la vida, nos aportan una diferenciación única, unas determinadas trazas que incorporamos y nos determinan. Nos vienen dadas a partir de las relaciones con amigos, familia, en definitiva, nuestra “comunidad real” que supone una fuente de sabiduría común. Es así porque, lo adquirido durante los años se comparte.

Lo compartido, es de gran valor pues se genera a la sombra de comunidades reales. Cuando hablamos de comunidades imaginadas, éstas no suponen un procomún valioso construido entre pares, sino la adquisición de prejuicios que no tienen que ver con los individuos concretos, ni con el colectivo imaginario en general (las naciones, por ejemplo).

Cuanto menos disidente sea un individuo, desaprovechando entablar relación con pares y otras comunidades reales distintas y no aprenda y asimile características diferentes, menos rico será su proceso de evolución personal. La huida de comunidades imaginadas hacia comunidades reales, y de éstas últimas hacia conocer e interactuar con otras comunidades reales, supone un paso determinante en pro de la libertad (real) y desarrollo pleno del individuo. La multipertenencia y la confianza mutua, una de las lecciones que se extraen de la lectura de ‘La lógica de la abundancia’, son las bases de nuestro crecimiento personal propio de un modo de producción entre pares.

Todo esto, ¿cómo encaja con una vida interesante? Una vida en la que nuestras pasiones ocupen un papel central, que sean el motor de nuestra independencia económica además de, afectar a nuestra comunidad y al procomún.

Michael Bauwens nos ofrece en el post escrito para ‘Las Indias‘, «¿Qué significa tener una vida interesante en la era P2P?», una respuesta clara a la pregunta anterior. Nos explica que una vida interesante bajo el contexto expuesto, significa desarrollar dicha vida en tres esferas:

  1. La esfera de la pasión y el propósito. Cada uno tiene que encontrar lo que nos llena de energía, lo cual no siempre es fácil.
  2. La esfera de nuestras habilidades. La pasión por sí sola no es suficiente, tenemos que aprender las habilidades necesarias para operar efectivamente en la esfera de nuestro propósito y nuestra pasión.
  3. La esfera de la necesidad social, las necesidades de los demás. Las anteriores esferas suponen lo que podría llamarse una vida interesante, pero que posiblemente no sea suficiente para sostenernos económicamente. Para ello es necesario que nuestra pasión y habilidades asociadas, estén enfocadas a cubrir alguna necesidad social.

Se trata pues, de producir un procomún en comunidad con nuestros pares (comunidad real), involucrándonos significativa y apasionadamente usando nuestras habilidades. Como comentábamos en el post “El poder de las redes”, la mente del ser humano está en pleno apogeo cuando la volvemos a muchas cosas, es decir, cuando nuestras decisiones nos encaminan hacia ser pluriespecialistas, desarrollando nuestros distintos aspectos en diversos proyectos o en distintas características de un mismo proyecto.

Cobra vital importancia el reconocimiento de nuestra aportación al procomún, dejando de existir roles sociales, para dejar a las claras que las personas no son mejores ni peores que otros, siempre en constante competencia eliminatoria como proponen los sistemas económicos de suma cero, sino que seremos más y mejor cooperando (abundancia). Es necesario que seamos conscientes de que no es correcto afirmar que una persona “valga” más que otra, pues tenemos habilidades que se nos dan mejor que otras y que, a través de un aprendizaje y nuestra evolución llevándonos a ocupar esas necesidades sociales para producirlas, nuestra aportación a la comunidad y al procomún será más valiosa.


El poder de las redes

La lectura que nos atañe en este post hoy es «El poder de las redes», escrita por David de Ugarte. Viene con instrucciones, para especificar que es libre para prácticamente cualquier uso que se le quiera dar, otorgándole la mayor libertad posible al conocimiento.

El libro empieza narrando la historia desde la mitad del siglo XIX hasta la actualidad, utilizando como ejes las redes bajo las que ha ido evolucionando la humanidad. Proporciona una visión con más sentido de la que podríamos poseer, sólo teniendo en cuenta los hechos y las motivaciones para que éstos sucedieran. Resulta revelador re-descubrir el relato histórico que conocemos a través de las topologías de red.

La historia a través de las topologías de red

topologias_de_red

En resumen sería algo así: redes de postas (red centralizada), tiempos de las monarquías absolutas, los monopolios reales y el estado confesional. El modelo de estado al que darán lugar los partidos de la revolución francesa será igual de centralista.

El telégrafo y las agencias de comunicación (red centralizada), y las multinacionales, requirieron un aspecto técnico, con respecto a la red centralizada. Una mayor cantidad de nodos, necesita de una estructura con muchos nodos centralizados (red descentralizada). Bajo este tipo de red, se instauró la unión y mestizaje de intereses económicos y sociales de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, que daría impulso posteriormente a la democracia representativa y a la globalización.

Finalmente, la red distribuida apareció cuando el sistema adolecía de la libertad necesaria para la ciencia y la creatividad, que eran frenadas bajo un modelo descentralizado. Tras la construcción del primer ordenador (Colossus, Alan Turing), Paul Baran y ARPANet, el movimiento estudiantil 1968 en Estados Unidos, la época de Bell o IBM, en 1969 Whitfield Diffie, el primer hacker de la era de la información. Posteriormente, el software libre, con su iniciador Richard Stallman, dando lugar a las licencias GNU, GNU-Linux, que son la base de la propiedad libre en desarrollo distribuido de la historia.

Empieza a forjarse la ética hacker, que representará una forma de organización alternativa (similar a la de los científicos), un sistema de incentivos que cuestiona la propiedad intelectual y la propia topología de la información imperante (descentralizada). Una ética que ha determinando una nueva forma de concebir el trabajo similar a los tiempos de la academia.

El PC e Internet son las formas que, bajo la estructura distribuida, toman la informática y la transmisión de datos. Pero si hay algo poco inocente es la estructura de la información. La topología aporta valores. Como bien analiza Himanen, el movimiento hacker desarrollará una ética del trabajo basada en el reconocimiento, y no en la remuneración, y una ética del tiempo en la que desaparece la división calvinista entre el trabajo entendido como castigo divino y el tiempo «libre» asociado al gozo.

Blogsfera, ciberturbas, ciberactivismo

Como decíamos, la forma en la que la información llega a los ciudadanos, había pasado por las postas, para luego fuera el telégrafo y a continuación los medios de comunicación masivos, los que ejercieran poder gracias a ser los dueños de lo que trasciende. Esta propiedad, influye en el poder, en los políticos, en los gobiernos, pues alineándose o no pueden repercutir positiva o negativamente en el devenir electoral bajo democracias representativas, o dictaduras.

La red distribuida, tras Internet y el PC, dio lugar al primer medio de comunicación distrubido: la blogsfera. No es, por tanto, un mero medio de comunicación en conjunto, sino un lugar bajo el que aprender, deliberando, interactuando. Es una forma libre de ser, sin filtros ni jerarquías, y en constante revisión. Además, potencia lo que nos define, permitiendo, incrementando y mejorando relaciones entre pares

Como si de una metáfora de lo descubierto por Diffie se tratara, las nuevas tecnologías de la información (Internet, los PC’s móviles, blogs), han supuesto una escape al enjaulamiento de información que llevan a cabo los medios de comunicación y los estados.

Los equilibrios internacionales se modifican sin estar en posesión exclusiva, como ocurría bajo una red centralizada o descentralizada únicamente, cambiando el mapa del mundo. Al igual que cambiaron las realidades de Serbia hasta Ucrania, desde Kirguistan hasta Bieolorrusia, Kuwait, Egipto o el Magreb, entre otros países.

Bajo este contexto surgen en ocasiones, por motivos distintos pero en cierta medida “traumáticos”, las ciberturbas. Su definición:

Es la culminación en la movilización en la calle de un proceso de discusión social llevado por medios electrónicos de comunicación y publicación personales en el que se rompe la división entre ciberactivistas y movilizados.

Como ejemplos, podemos nombrar el 13-M, los disturbios franceses de noviembre de 2005, o el macrobotellón español en 2006. También, las protestas en Túnez, que siguieron con la inmolación de un licenciado que protestaba desesperado por no poder mantener su negocio en la calle.

Y es que, el ciberactivismo nos pertence a todos, que cualquiera que publique en un blog, un foro, pretendiendo que los demás lo lean y avisen a otros, o enviando un e-mail o un SMS con la esperanza que reenvíen a su lista. No es necesario que sea para denunciar nada concreto, escribir un post anunciando un libro que se va a publicar, por ejemplo, es ciberactivismo.

Contexto actual: libros de caras, identidad y pluriespecialistas

No todo es, ni mucho menos, ciberactivismo y blogsfera en Internet, según lo que expuesto en párrafos anteriores. Los libros de cromos, con Facebook y Twitter erigidos como máximos exponentes, han “erosionado el rol político de los blogs”. Encarcelaron y centralizaron el movimiento 15M, faltos de hábitos de deliberación. La adhesión y la falta de persistencia en la interacción distribuida (que generan identidad), provocaron que no surgieran programas comunes de peso y, el movimiento, fuera diluyéndose. No es fruto de la casualidad.

Las grandes compañías (Google, Facebook, Apple) y los estados descubrieron hace unos años la forma de conseguir que “los usuarios se olviden del navegador, ese peligroso botón de todo lo demás, que opone tan difícil obtener rentas extraordinarias y obliga a innovar continuamente”. La Web 2.0 ha pasado en 10 años, de la incipiente blogsfera, red distribuida, a la aparición y consolidación de los libros de caras, con la cultura de la adhesión y el centralismo por bandera. Casos como el iraní, en el que el gobierno tuvo serios problemas para acallar a los blogs disidentes, demuestran la fortaleza que tiene una red distribuida para el mundo del swarming y la libertad para los ciudadanos respecto a los gobernantes.

vivir y comunicar en red supone previamente aceptar y vivir en diversidad.

Diversidad intrínseca a una red distribuida, pues vivimos en un momento en e que:

Es fácil pasar de la competencia por privar a otros a la competencia por empoderarles; de la épica del caudillo a la lírica del mumi.

Y es que, pese a que vivimos una época en la que se venera el especialista, nuestra mente por naturaleza está en pleno apogeo cuando la volvemos a muchas cosas. Los mapas del mundo se modifican, lo físico se disipa y es tiempo de cartógrafos, pluriespecialistas, capaces de pensar desde la lógica de la abundancia, desde la diversidad, desde “lo que vendrá”, pues el futuro influye más en el presente que el pasado.


La ética hacker y la era de la información

Retomando el itinerario tras el comentario sobre «Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas: una aproximación a la Economía Desmercada», la lectura protagonista de hoy es «La ética hacker y la era de la información», texto escrito por Pekka Himanen y publicado en 2001. No resulta sencillo reseñar este libro, con multitud de ideas y frases para almacenar.

El epílogo corre a cargo de Linus Torvals, quien establece lo que el entiende como motivaciones para el ser humano:

La ley de Linus. La ley de Linus establece que todas nuestras motivaciones se pueden agrupar en tres categorías básicas. Y lo que es aún más importante, el progreso consiste en ir pasando de una categoría a la siguiente como “fases” de un proceso de evolución. Las categorías son, por este orden, supervivencia, vida social y entretenimiento.

En cierta forma, resume las páginas que le siguen, al poner en el foco la importancia del “entretenimiento”. Eric S. Raymond habla de dicho término como “pasión”, para referirse a lo mismo. A lo que nos motiva como actividad, que es fuente de inspiración, que nos lleva a investigar, a ser creativos, pensar. Esta actitud se pudo ver en tiempos de Platón, fundador de la primer academia, y también en nuestra época, entre artistas, artesanos y los “profesionales de la información”, no sólo los hackers. Como bien expresó Burell Smith:

Se puede ser hacer casi todo y ser un hacker. Se puede ser un carpintero hacker. No es preciso disponer de elevada tecnología pienso, que tiene que ver con la artesanía y con el hecho de dar importancia a lo que uno hace.

En definitiva, lo que nos viene a decir es que la ética hacker del trabajo, afianzada día a día en la sociedad red, es extrapolable (de hecho ya lo es), a cualquier trabajo. Se enfrenta a lo establecido, a la ética protestante del trabajo, término que tiene su origen en el celebre ensayo de Max Weber aunque, como tal, surgió en el siglo XVI. Esta forma de asumir el trabajo, supone considerar una obligación la actividad desempeñada, sea la que sea, suponga una motivación o una desgracia, que sea ha de cumplir.

Incluso, un trabajo que nos pueda parecer atractivo y motivador, puede serlo o no, dependiendo de la ética bajo la que se rija. Bajo la ética protestante del trabajo, es probable que acabemos dedicando la mayoría de horas a un actividad profesional que no nos motiva en absoluto, alejándonos de los nuestros. Y si no fuera poco, que además nos embargue la continua obligación de cumplir con ello para sentirnos dignos.

Los hackers no son ingenuos ni están ciegos ante el hecho de que, en una sociedad capitalista, resulta muy difícil alcanzar de hecho plena libertad si no se cuenta con un capital individual suficiente. El capitalista afianza su poder sobre las vidas de los demás por medio del dinero, ya que es precisamente al trabajar por cuenta ajena cuando el individuo queda desposeído de su libertad para basar el trabajo en una pasión personal y pierde, con ello, el derecho a determinar sus propios ritmos vitales, al tiempo que el ideal del libre acceso para lo creado deja de estar a su alcance.

Las personas a las que queremos, al igual que actividades que nos entretienen y nos suponen un reto, son igualmente pasiones que, estaremos todos de acuerdo, no debemos abandonar al ostracismo, nunca, jamás. El capitalismo siempre querrá construir y fomentar la escasez, plantear la economía como un juego de suma cero, inocular la sensación de artificial de que el dinero es la única meta. Esto es así por lo necesario que es para los capitalistas imponer el capital para generar trabajos por cuenta ajena, para obtener margenes cuantiosos para sus bolsillos. Por ello, buscar un papel principal en nuestra vida a nuestras pasiones se antoja como la vía para ser libres y felices:

Cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo. Entonces los proyectos se escogen en función de si prometen o no máximos beneficios. El reconocimiento, por tanto, queda determinado por la posición personal que tiene un sujeto, del lugar que ocupa en el seno de la organización, y de su riqueza personal.

El dinero lleva a las personas a ser una especie de autómatas, reprogramados, que trabajan por horas, vuelven a casa, buscan la optimización y cuyo ocio no va más lejos de ver la televisión y cruzar cuatro palabras si alguien convive contigo. Cuatro palabras porque se llega exprimido del trabajo, no se tienen ganas de pensar para dedicar a las pasiones y tampoco vivir con intensidad las relaciones personales. Bajo esta dinámica, dejamos de compartir con los demás, de aportar y de impulsar lo que nos apasiona.

Esta primaria cuestión de la organización de la vida reviste una inmensa importancia. Si hacer dinero es la meta principal, uno a menudo se olvida de lo que son sus intereses genuinos o de qué modo quiere hacerse digno del reconocimiento de los demás. Es mucho más difícil añadir otros valores a una vida organizada a partir del objetivo único de ganar dinero, que hacer financieramente factibles, o incluso estables, las empresas que desde una óptica personal resultan interesantes. En el primer caso, lo que hago sin sentirme verdaderamente interesado en ello con toda probabilidad carecerá también de interés para los demás, y para vendérselo tendré que persuadirles de que ese algo intrínsecamente sin interés es algo, al fin y al cabo, interesante (la tarea a la que se dedica en su mayor parte la publicidad).

Trabajar en lo que nos gusta, dedicar tiempo a nuestras pasiones, mantener vivas nuestras inquietudes, pensar e investigar, generar aportaciones valiosas para los demás, ¿qué mejor forma de progresar y de dotar de sentido a nuestras vidas y a la de los que nos rodean?

De hecho, hay razón para preguntarse por qué, pese a todos los avances tecnológicos, la jornada cotidiana se dedica de forma tan predominante a lo que se suele llamar ganarse el pan. Esa increíble evolución, ¿no debía elevarnos desde el nivel de la supervivencia hasta otros superiores? Tal vez lleguemos incluso a la conclusión de que el progreso general de la historia no se orienta a hacer nuestra vida más llevadera, sino a hacer cada vez más difícil ganársela. Tal como comentó el filósofo chino Lin Yutang, desde la perspectiva de la civilización regida por la ética protestante, “la civilización consiste sobre todo en buscar comida, mientras que el progreso es aquel avance que hace más y más difícil conseguir qué comer”.

Me vienen a la cabeza, conversaciones pasadas, comentarios de profesores que iban dirigidos hacia las “salidas” de la actividad a las que queríamos dedicarnos o los que contestaban que el objetivo debía ser lo que nos gustara. Haced lo que os guste -nos dijo un profesor del instituto-, sino seréis unos desgraciados tarde o temprano. Un oasis en medio del desierto. La educación proporcionada, en su mayoría, iba y va encaminada a que reproduzcamos lo que nos dan por escrito, no a hacernos pensar y potenciar la creatividad y pasiones de cada uno.

Recuerdo, a colación, que en el colegio nos ofrecieron realizar un trabajo sobre algunos pensadores y, sin saber más que el nombre elegí Robert Owen. Al investigar un poco para hacer el trabajo, encontré un punto de vista que rara vez he vuelto a cruzarme en las instituciones educativas que he conocido. Robert Owen, defensor del cooperativismo, tenía una visión sobre la educación que se ajusta a parte de lo comentado en éste post por lo que son recurrentes los dos párrafos siguientes, que fueron autoría del Owen (Perspectivas: revista trimestral de educación comparada.pdf):

Reconociendo que cada niño tenía distintas aptitudes y cualidades, señaló que la intención de su sistema no era que todos los seres humanos fueran iguales. La educación tenía que hacer que todo el mundo fuera “bueno, sabio y feliz”(…)

Entrad en cualquiera de las escuelas que se llaman nacionales y pedid al maestro que os muestre lo que saben los niños. El maestro llamará a los niños y les hará preguntas teológicas a las que los hombres más eruditos no pueden responder racionalmente; los niños, no obstante, responderán enseguida del modo que se les ha enseñado previamente; porque en esta parodia de la educación la memoria es el único requisito exigido. Así pues, el niño cuya facultad natural de comparar ideas o cuyos poderes de raciocinio queden destruidos más deprisa, si al propio tiempo posee una memoria suficiente para recordar cosas sin hilación, será el primero de la clase; y las tres cuartas partes del tiempo que debería dedicarse a impartir una instrucción útil,se habrá dedicado en realidad a destruir la capacidad mental de los niños”

Una traslación coherente y lógica, sería que cada uno pueda decidir sobre qué estudiar, en base a aptitudes, pasiones y bajo una máxima, el aprendizaje.

Si lo conseguimos, el establecer nuestras pasiones como lo principal en nuestra vida, se conseguirá permear a todo lo que nos forja. Por tanto, alejarse de la ética protestante es necesario para ser libres. Huir del actual sistema educativo, adoctrinante y con una visión napoleónica de la sociedad y de la universidad como su pilar intelectual, por una ‘educación p2p’ como la debatida en Las Indias hace unos meses, es fundamental para que el trabajo se asemeje a lo planteado desde el enfoque de la ética hacker. Pasaríamos entonces a hablar de educación más que de aprendizaje.

Bajo lo expuesto sobre el trabajo y la educación en párrafos anteriores, y si así fuera, entonces se podría afirmar que estaríamos caminando hacia la abundancia, a través del mercado, pero con nuestras pasiones como principal objetivo y razón de ser, bajo un aprendizaje constante. Cuando algo te apasiona, te lleva hasta pares, que comparten tus motivaciones y pasiones, con las que se colaboraría y compartiría, como comunidad (empresa comunitaria, comunidad de jugadores de go, programadores, artesanos, etc).

A posibles escépticos, pese a todo lo desarrollado por el libro, siguen viendo capitalismo encubierto, comunismo oculto, o incluso altruismo sin más, en lo desarrollado por Himanen, ella se cura ante estas “etiquetas” en uno de los párrafos:

La ética hacer del trabajo se opone al trabajocentrismo no sólo del capitalismo, sino también del comunismo. Deberíamos recordar que pese a sus diferencias, tanto el capitalismo como el comunismo se basan históricamente en la ética protestante, tal como el sociólogo Peter Anthony subraya en este fragmento de su Ideology of Work: “Todos estos elementos de la ética protestante (que subyace del capitalismo) trabajo, medida, racionalismo, materialismo, se hallan presentes en el comunismo, como alternativas confusas a otras nociones más aceptadas, sino como puntales que anulan cualquier otro.

La no necesidad centralizadora, que suponen estos sistemas económicos, como el capitalismo y el comunismo a través de los estados y sus instituciones artificiosas en cuanto a representación y defensa de comunidades reales, supone un jaque claro a su razón de ser. En este caso, el problema son dichos modelos económicos e instituciones, ante la evolución actual de las tecnologías y comunidades reales, su adaptación carece de sentido. A pesar de estar limitados vía idiomas, universalismos, localismos y miedos varios, la tecnología está logrando conectar a iguales, pares con intereses similares, empoderarles, lo que les lleva a ser conscientes que han de generar valor con sus actividades vía mercado (lo cual está a su alcance más que nunca), pero también aportar a la vez al procomún, pues no se crece si se hace sometiendo a otros vía capital, privatizando el conocimiento (que es de todos) y fomentando el trabajo ajeno explotador. Bajo este contexto, la crisis de las escalas se incrementará.

En ‘Las Indias’ y en el entorno neoveneciano hemos podido leer, y participar en el debate sobre tres principales figuras del nuevo comunitarismo que se expresa en inglés. En estado de “investigación”, se han compartido esbozos sobre la economía directa, que engarza con lo que trae consigo la reducción de las escalas, la evolución tecnológica, afectando a la vida en el hogar. También, el punto de vista de las empresas comunitarias y sus distintos nacimientos, su organización otorgando relevancia al comunal (beneficio social desde la perspectiva hacker). Además, se ha tratado el emprendedurismo-antiestatal desarrollado por Kevin Carson que, junto con la globalización de los pequeños, sumado a todo lo anterior comentado, se convierte por si solo en una suerte de activismo de mercado que nos muestra que cada vez es más accesible, ser capaces de desarrollarnos de acuerdo a quienes somos, aprender y trabajar en lo que nos apasiona. Si es que se quiere, claro, sino se puede dejar que los aprendizajes “makers” impregnen nuestro trabajo o, simplemente, tener tiempo para el desarrollo de nuestras pasiones aunque no invadan los límites del trabajo. Todo ello fluirá en mayor medida, sin pensar desde la lógica del Estado, pero sí desde una dimensión transnacional, apoyándonos la innovación, en una confianza mutua, el comunitarismo y la liberdad de cada cual a crecer, experimentar, en definitiva, aprender en el seno de distintos nodos-comunidades reales, que son y conforman el modo de producción p2p.


Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas: una aproximación a la Economía Desmercada

«Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas: una aproximación a la Economía Desmercada» es un trabajo desarrollado por Juan Urrutia Elejalde (JUE) y prologado por David de Ugarte. Decidí intercalar su lectura, entre La ética hacker que será el siguiente en ser comentado, para terminar con las lecturas de la primera fase del itinerario escritas por JUE.

Empiezo con esta reseña que viene con un molde parecido al de las anteriores, buscando un contexto propio (uniendo reseñas), en base a conversaciones (de otros sobre todo) y lecturas recientes, en el entorno neoveneciano.

Ahora toca iniciar pues, el comentario de la lectura que nos ocupa, y ¿desde donde iniciar el camino? La siguiente frase puede ser un buen comienzo:

Una sociedad, cuyos miembros individuales siguen pautas que conforman un equilibrio, será una sociedad aburrida que genera el aburrimiento en sus miembros.

Supongamos que nos encontramos, por tanto, en dicha situación X, en un momento N. Motivados por la situación actual, de corrupción, de funcionamientos y estructuras empresariales ineficientes que generan desigualdades, y de comunidades imaginarias, cierto grupo de personas sienten ese aburrimiento, ese hastío ante dicha situación, que les hace ir más allá y saltar el estado de ánimo de indignación. Probablemente, dicho grupo de individuos, junto con los conocidos en adelante, empezarían a hacer tangible dicho cambio, dicho movimiento del punto de equilibrio:

El aburrimiento generado por la estabilidad de una red que podría mejorar pero no lo hace, el inevitable hastío del conservadurismo y la seguridad, podrían generar por si mismos mutantes o impulsar a la sociedad a aceptar nuevos agentes con pautas diversas. El aburrimiento, bajo determinadas circunstancias y en determinadas redes, podría ser, el primer paso del cambio.

Si añadimos al hastío por el conservadurismo y la seguridad, la insatisfacción creciente por la corrupción, la gestión nefasta de los gobiernos estatales, y en definitiva, el entramado estatal y sus directrices impuestas, parece probable que estemos en ese primer paso del cambio. Estaríamos hablando de X’ y N’.

Bajo lo expuesto por JUE en este trabajo, apunta que el cambio vendría, en el caso que él comenta, y siguiendo también bajo nuestra contextualización particular, vía una Sociedad Red.

Todo este análisis de Economía postmoderna apunta finalmente un modelo de Sociedad Red. Una red diversa, en grumos, nada aburrida y consecuentemente mucho más estable que cualquier modelo construido sobre la homogeneidad y la seguridad.

Atendiendo a lo anteriormente comentado, estaríamos por tanto, y siguiendo el hilo de la anterior lectura «La lógica de la abundancia», moviéndonos hacia la competencia perfecta (X’ N’ –> Xcp Ncp). Y es que, afirmar que “la lógica de la abundancia es posible, quiere decir que el crecimiento genera más crecimiento, y en este caso, distribuido. ¿De donde viene este crecimiento? Viene de las externalidades de la Nueva Economía que son: aprendizaje por experiencia y efecto red. El efecto red viene reforzado por Internet, que a su vez permite el funcionamiento del Netweaving (tejer redes). Se tejen por tanto, redes de personas que comparten identidad y se tienen confianza mutua. ¿La clave? que las distintas redes de personas, se tengan confianza mutua, que la multipertenencia sea un factor positivo a ojos de las distintas personas dentro de las redes de personas. Cuanta mayor conexión y confianza exista, mayores número de agentes activos habrá y más oportunidades de colaboración surgirán. De esta forma, incrementará la capacidad para diluir el poder monopolístico general en la economía y, por tanto, acercarnos a lo que se considera el escenario más óptimo del mercado para los individuos de dicha economía, que es la competencia perfecta, al estructurarse el sistema económico de acuerdo al modo de producción P2P.

De ahí, la importancia de la comunidad y la confianza existente entre sus miembros.

JUE habla de lo local, la relevancia que tiene para los cambios, que se inician ante el aburrimiento, hastío, etc que supone una vida estructurada desde el trabajo como lo entendemos ahora, bajo la vida familiar, con el estado y las instituciones limites:

Lo que está detrás de este resultado es la fuerza de lo local: si la gente interaciona especialmente dentro de un grupo pequeño, cualquier cambio del grupo a un equilibrio nuevo (por ejemplo, el dominante en riesgo) tardará mucho en deshacerse de forma que para cuando esto ocurra la mayoría de los otros grupos también se habrán movido al nuevo equilibrio.

Remarcando y rematando la idea, resulta idóneo el siguiente extracto también:

la importancia de lo local es tanto más fuerte cuanto más tupida es la red que conecta a los k individuos de cada cluster de los que componen el grafo general.

La búsqueda de ese equilibrio, Xcp y Ncp, vendría por lo comentado en el párrafo anterior, y no por las bajadas y subidas de precios en los mercados considerando sus efectos a niveles agregados:

La dinámica fuera del equilibrio no consiste en subidas o bajadas de precios según los excesos de demanda sean positivos o negativos en cada mercado; sino en el posible cambio de pauta de conducta que cada agente puede efectuar dependiendo de la pauta seguida por aquél con quién se encuentra y del resultado del encuentro. Y el equilibrio, para ser robusto, tal como sugiere la cita, debe ser a prueba de mutantes, es decir no debe variar aunque se introduzcan agentes mutantes (que siguen otra pauta) o aunque algunos de los agentes pertenecientes hoy a la población cambie a propósito o accidentalmente su pauta de conducta.

Una vez alcanzado un nuevo equilibro, según el caso hipotético que comentábamos, que consideramos más cercano a la competencia perfecta, vemos que es la Economía Desmercada la que ayuda a explicarlo. Los equilibrios no dependen en nuestro caso, de forma determinante por las subidas y bajadas de precios, si no de cómo afectan las mutaciones de las conductas de ciertos individuos a la dinámica del sistema. Es por tanto esta economía desmercada, que mirada desde la perspectiva red, se plasma en colaboraciones, multipertenencia, nodos distribuidos, comunidades reales, que conforman la esencia y la fortaleza de una economía en red bien tupida. Algunos ya identifican el futuro del trabajo y la familia, y de la forma en que vienen y vendrán las relaciones entre los individuos:

The industrial model with lifetime single-employer careers is dying, and it is not coming back. The first sign was a change from lifetime-marriage employments into its serial-monogamy equivalent, where people change jobs every three years at the most. The next change, one which is already happening, is that most people have more than one employment — or employment-equivalent — at one time: this is an enormous change to society, where people are going to be juggling five to ten projects at a time, some for fun, some for breadwinning, some for both. I have called this the coming swarm economy.

La economía desmercada es parte tangible de un proceso de enjambramiento, bajo las condiciones que hemos comentado. Cobra valor el aporte a la red de cada individuo o grupos, al procomún, en lugar de la rentabilidad económica como única premisa para establecer colaboraciones, y se dan distintos proyectos, distintas colaboraciones que van haciendo más tupida y resiliente la red. Proyectos que nos traerán réditos económicos y otros que no, pero que pueden determinar nuevos equilibrios de mercado p2p, más coherentes: locales a la par que globales, con la lógica de abundancia y en comunidad en base a las relaciones establecidas.


La lógica de la abundancia

Introducción

«La Lógica de la abundancia», es un artículo de Juan Urrutia Elejalde (JUE), publicado en el número 46 de la revista cuatrimestral, Ekonomiaz. El artículo en cuestión, está formado por la agrupación y reordenación de algunas ideas de artículos de JUE, que publicó con anterioridad en distintos medios.

Inicialmente nos introduce en la Nueva Economía (NE), que supone un crecimiento continuo de la renta per cápita, al considerar que la abundancia es posible, y por lo tanto el crecimiento generará más crecimiento.

Las externalidades que vienen de la mano de la NE son el aprendizaje por experiencia y el efecto red. Estas externalidades, JUE considera que traen consigo cambios de gestión y también cambios en la política de competencia. Es por eso que, en los últimos tiempos se ha observado la evolución de los pequeños, la creación y consolidación de la economía social y empresas comunitarias, además de la caída del punto óptimo de producción.

Netweaving, Internet, confianza mutua y poder monopolístico

Siguiendo con el articulo, en él se remarca que la NE está apoyada en la teoría económica (no quiere romper los desarrollos teóricos bien establecidos), y también en el Netweaving (tejer redes), que se verá generalizado gracias a Internet, al reforzar el efecto red, una de las externalidades que comentábamos.

El Netweaving incrementa la productividad del sistema económico por el incremento de output, por la proliferación de redes, que si llega a conformar una red de redes, el fin sea desembocar en un escenario de competencia perfecta. Dicho cambio vendrá, por lo tanto, de la mano de redes de personas que comparten identidad y se tienen confianza mutua, que genera agentes activos y multitud de oportunidades de colaboración. Además, gracias al Netweaving, se consiguen las condiciones que garantizan el funcionamiento óptimo del sistema de precios y su estabilidad.

Es por tanto, la fuerza que mueve la lógica de la abundancia, es la comunidad y la capacidad de generar confianza entre las personas de las distintas comunidades, multipertenencia enlazadora, para que éstas (redes) se solapen y dé lugar a que no exista ninguna ventaja del intercambio sin explotar (teorema del bienestar).

Debido a lo anterior, se requiere, se necesita, nuevas estrategias y formas de gestión que están más directamente relacionados con la manera de entender la NE que pone énfasis en la lógica de la abundancia asociada a rendimientos crecientes. Tanto tomar la posición como establecer un estandar, bajo lo que propone la NE, terminan por quedarse obsoletas al no garantizar nada, al diluirse hasta no existir, el poder monopolístico.

JUE también plantea que para retener la mano de obra, si se les da formación TIC a los empleados, y se les convierte en cibernautas, se les hará libres e infieles, o al menos ponerles en situación. Bajo el ámbito de los recursos humanos, en algunos de los tipos de empresa que podemos encontrar hoy en día, no conviene por tanto, la formación y libertad que comentamos para con los trabajadores de una empresa desde la perspectiva del empresario rentista tradicional. Por lo tanto, se contribuiría, formando en este sentido a cualquiera, sumando todo lo anterior (aprendizaje; efecto red; Netweaving; confianza en la multipertenencia), hacia el desiderátum de competencia perfecta (CP) del sistema económico.

En este escenario que hemos descrito, probablemente surgirá con más fuerza la figura del empresario tradicional (empresa monolítica), que tratará de evitar lo que la tecnología puede conseguir, que es que se acaben conformando comunidades y proliferen las redes solapadas. Para ello tratará, desde la empresa, proteger tu posición de monopolio sin crecer en tamaño, buscará fidelizar los clientes del grupo y evitará la generación de redes con miembros de otras comunidades. Reacción para obstaculizar el despliegue de la lógica de la abundancia que lleve a la CP, al paraíso del consumidor.

Modo de producción P2P

¿La lógica de la abundancia puede dar origen a algún desajuste específico diferente a los shocks tecnológicos o financieros que suelen postularse en los modelos de ciclos económicos con los que hoy contamos? En el ensayo se expone que cualquier quiebro en la confianza mutua puede desarticular una red y traer consigo un peligroso ajuste pero, la intuición inicial nos dice que la conformación de un entramado de redes solapadas considerable, siempre traerá una mejor coordinación económica suavizadora de los ciclos económicos. Gracias a esta estructura distribuida, bajo la que podría vertebrarse el sistema económica actual, JUE nos expone que la distribución de la renta, la brecha entre países desarrollados y subdesarrollados iría minimizándose puesto que, la distribución de la renta acabaría asemejándose al talento.

Tras la evolución en el tiempo de lo comentado desde que vió la luz este ensayo, bajo el contexto actual que explica David y que JUE ha contribuido a relatar (modo de producción P2P: reducción de escalas, alcance, etc), podría unirse al talento como factor determinante para la distribución de la renta, la aportación al procomún (de cada individuo, comunidad, compañías comunitaria).

Antes de este apartado, y de acuerdo con lo expuesto por JUE, habíamos comentado la competencia perfecta a lo largo de la entrada, sin atender al modo de producción P2P (redes distribuidas, ética hacker, capital-conocimiento-productivo). Incorporando este modo de producción al ensayo de JUE, ahora sí, podemos hablar de una futura competencia perfecta o, la continua búsqueda de dicho equilibrio, pero mejor enfocados. La aportación al procomún no genera rentas capturadas al que realiza dicha aportación, sino que supone un elemento cohesionador social, empodera. Los beneficios, el capital-conocimiento-productivo buscará la productividad de los pequeños nodos distribuidos hacia los que se dirija, que repercutirá positivamente en su comunidad, y gracias a las redes tejidas de forma distribuida, a todo el entramado en mayor o menor medida.

Resumen

La lógica de la abundancia es posible, quiere decir que el crecimiento genera más crecimiento, y en este caso, distribuido. ¿De donde viene este crecimiento? Viene de las externalidades de la Nueva Economía que son: aprendizaje por experiencia y efecto red. El efecto red viene reforzado por Internet, que a su vez permite el funcionamiento del Netweaving (tejer redes). Se tejen por tanto, redes de personas que comparten identidad y se tienen confianza mutua. ¿La clave? que las distintas redes de personas, se tengan confianza mutua, que la multipertenencia sea un factor positivo a ojos de las distintas personas dentro de las redes de personas. Cuanta mayor conexión y confianza exista, mayores número de agentes activos habrá y más oportunidades de colaboración surgirán. De esta forma, incrementará la capacidad para diluir el poder monopolístico general en la economía y, por tanto, acercarnos a lo que se considera el escenario más óptimo del mercado para los individuos de dicha economía, que es la competencia perfecta, al estructurarse el sistema económico de acuerdo al modo de producción P2P.


Días verdes en Brunéi

«Días verdes en Brunéi» es un relato escrito por Bruce Sterling, que narra la estancia y el cambio que supone para Turner Choi, la llegada al sultanato de Brunéi Darussalam.

En principio la historia se asemeja, con Turner Choi como protagonista y conductor de la historia, a una colisión de la cultura occidental con la oriental. Democracia, libertad, producción en cadena e indiferencia, se confrontan a, dictadura, restricción, artesanía y cercanía, que se dan en la isla del norte de Borneo. Un país del sudeste asiático, perteneciente Commonwealth, que se basa en el ecologismo generador de autosuficiencia y viviendo bajo la doctrina del aislamiento hacia el exterior (con mejor o peor forturna), que supone un régimen autocrático gobernado por la realeza.

Brunéi Darussalam. Al otro lado de la pequeña bahía, Brunei Town se alzaba a la luz tropical, con sus deslumbrantes techos adornados con tejados solares de fabricación casera, molinos de viento y abultados balcones invernadero. La mezquita de dorada cúpula del muelle quedaba rodeada por el alto legado de los edificios correspondientes al boom del petróleo del sigo XX; cuadrados bloques de oficinas, ahora extrañamente transmutados en granjas urbanas. Bruéni Town, la capital del sultanato, tenía cien mil ciudadanos: malayos, chinos, ibanos, dayaks, y un goteo de europeos. Pero era una ciudad silenciosa, No había coches. Ni aeropuerto. Ni televisión.

No es de extrañar, la desafección hacia la tecnología en Brunéi, que viene provocada por la relación reaccionaria hacia lo que significaba para ellos Occidente y las líneas de montaje. Supuestamente, además de la desconexión de la tecnología, el transporte aéreo y de la cultura televisión, bajo el sultanato también se prohibía el acceso a la Red. Esto último, Turner Choi no lo respetó ya que, con la ayuda de un moden trucado, una pantalla y un teclado oxidado además de la compartición ilegal de una antena parabólica de un carguero panameño, consiguió comunicarse vía Red. Y se dio cuenta que no era el único.

Eres un bricoleur, Chong. Puedes apañártelas. Puedes aprovechar. Eso es el bricolage…, usar los recortes para hacer algo que merezca la pena. Brunéi es ahora demasiado pobre para empezar con planes nuevos. No tenemos nada más que la basura que Occidente nos hizo comprar, botellas de coca cola y garajes para dos coches. Y ahora tenemos que vivir entre los desechos, y convertirlos en una comunidad. Es un trabajo duro, el bricolage. Hace falta un tipo especial de hombre, un ojo especial, para que las ruinas florezcan.

Lo que le había llevado a dicha conexión, el ser un bricoleur, un ingeniero cuya pasión por la tecnología le llevó a reciclar para solucionar su problema de comunicación. Ese reciclaje, ese ejercicio de bricolaje es también lo que era su trabajo en Brunei, para lo que había sido contratado, tomando la tecnología abandonada y reconvirtiendo la producción para dotar de robots a la estructura que generase la flota de barcos demandada por la realeza del país.

Ése inicio bricoleur, concuerda en el tiempo inicio en el tiempo de su interacción vía Red, con familiares y conocidos occidentales, además de la nueva e incipiente relación con Seria. Relación que ya sea vía virtual o en persona, va estrechando lazos, y también con otras personas, como Brooke, conformando sin buscarlo, su comunidad real dentro del pequeño país. Unas relaciones dentro de un aislamiento generalizado en la isla, que a pesar de ciertas restricciones (normas y convivencia regida por kampongs), se dieron sin planearse.

No habían planeado que sucediera así. Era parte de la dinámica de la Red. Para Seria, había sido una rara oportunidad de escapar de su rol y hablar con un extranjero interesante. Turner sólo buscaba el tipo de solaz femenino casual que nunca le había costado encontrar. La Red lo había engañado.

Pero las restricciones, y las normas y en definitiva, la gobernanza isleña, sí que había conseguido, por otra parte, cerrar el avance a una mayor corrupción y a los capitales especulativos que tan alejados están de la realidad para los bruneanos. Una visión de la acumulación de la riqueza deshumanizante y que sustrae valor a la economía, a las relaciones y a la vida cotidiana, por eso mismo, por su falta de dirección productiva en el mundo Occidental.

¿Y renunciarías a todo tu dinero, Turner? Él se encogió de hombros. -Sabes que no lo quiero. Ella sonrió tristemente. – Eso dices ahora, pero espera a que vuelvas a ver tu mundo […]

La verdadera existencia de Kyocera era como datos, no como inmuebles. Una compañía multinacional moderna no era sus edificios o su stock. Su verdadera esencia era su habilidad para aparecer en una pantalla, y canalizar esa información especial conocida como dinero a través del limbo global de las transacciones bancarias […]

-¿Qué libertad hay cuando sólo las naciones ricas pueden permitirse hablar? La Red es cara, Turner. Para ti es un modo de vida, pero para nosotros es sólo un megáfono para la Coca Cola. Construimos esto para bloquear los gritos del mundo exterior. Pareció mejor instalar el equipo aquí, en las ruinas, donde no haría daño. Es un buen lugar para esconder secretos. -Brooke suspiró-. Ya sabes cómo se extiende la corrupción. Todo el que la toca es tentado. Usamos esas parabólicas como nervio central de nuestra propia Red. Se puede conseguir una línea de salida…, una real, con vídeo. Ven, Turner. Jarabe de Arce puede hacer una llamada gratis a la civilización.

En vuestro Occidente es distinto. -Rodeó con los brazos sus esbeltas piernas y apoyó la barbilla sobre sus rodillas-. Algún día me iré. -No -dijo Turner-, esto es lo distinto. En Occidente las familias se desintegran, el dinero se mete en todo. La gente no se pertenece mutuamente, pertenece al dinero y a sus instituciones… Aquí al menos la gente puede preocuparse y vigilar a los demás…

Sin embargo, aún consiguiendo mantener a raya la especulación, la corrupción, la influencia negativa de las multinacionales, el trato de las personas como mero factor, el desmoronamiento al fin y al cabo, también se había pretendido establecer un linea roja a las relaciones entre posibles pares, a la creatividad e innovación, y a la tecnología como empoderadora social. En definitiva, pretendían poner puertas a las fuerzas a la construcción de un mundo distribuido en constante evolución, con restricciones a la innovación en cualquier ámbito, y a la amplitud comercial para ser transnacional. ¿El problema? no sólo uno, sino varios, pero es importante que el Estado no fue diseñado para ser vehículo conductor de lo que en Brunei subyacería de no existir muros acotadores.

Pensaba en quedarse, protegido en Brunéi para siempre, como una carpa tras el cálido cristal. Como uno de aquellos bonsáis en su maceta diminuta y cómoda, con la gente siempre cuidándote, tratando de que encajaras. Eso era Brunéi para ti, todo Oriente, en realidad: una comunidad maravillosa, pero la gente siempre te pisoteaba, y en la cara… Pero, ¿era mejor Occidente? Ancianos encerrados en asilos… Un paro atroz, y nadie sabía cuándo un robot o un sistema experto lo volvería a uno obsoleto… La gente hablaba a través de televisores y nadie conocía la cara del vecino de al lado… ¿Podría realmente renunciar a Occidente, abandonar a su familia, arruinar su carrera? Era una gesta romántica de lo más descabellado, porque, aunque fuera lo suficientemente valiente o estúpido como para romper todas las reglas, ella no lo haría. Seria nunca escaparía de su adat. Pertenecer a la realeza era peor que pertenecer a la Tríada.

Sin embargo, a través del relato, Sterling nos hace sentir en este punto que en cualquier momento, esa sensación de quebrantabilidad de la hermética sociedad y cultura bruneiana por parte de los protagonistas, puede disiparse por los arraigos de lo Occidental y lo Oriental, sumados al invernadero que era Brunéi, en manos de Brooke y Moratuwa. El primero es el que hace dudar a Choi sobre sus propios pensamientos, para ponerle a prueba conscientemente y de esta forma, avivar el debate interior entre el mundo del que viene y en el que ahora vive nuestro bricoleur protagonista. El encuentro con Moratuwa aún le hace reflexiones más, con el planteamiento de romper las puertas en Brunéi, llevar sus Kampongs flotantes, la flota construida por Choi, por todo el mundo dando salida a los que quieren aire fresco dentro de la Forma, orientalizada, que trajeron consigo Brooke y Moratuwa.

-No hemos venido a esta tierra a hacer las cosas cómodas para nosotros -citó Moratuwa. Miró a Turner-. Brunei florece ahora, joven. Tenemos las técnicas, la habilidad, la experiencia. ¡Es hora de abrir las puertas de par en par y hacer que la Acción Justa se extienda por toda la Tierra! Brunei fue nuestro invernadero, pero los campos son el ancho mundo exterior. Brooke sonrió. -Choi está construyendo los barcos. -¿Nuestras Arcas Oceánicas? -dijo Moratuwa-. Ah, espléndido.

Sus palabras, mi dinero…, pensamos que podíamos cambiar las cosas en todas partes. Brunei iba a ser nuestro laboratorio. Era lo suficientemente pequeño, y desesperado, como para escuchar a un par de chiflados.

Ahora había sacado su vida del programa; todo era diferente. Lo veía todo desde un ángulo nuevo, con los ojos de un bricoleur. Toda su vida esperaba ser aprovechada.

Tras diversas divagaciones, Turner se dio cuenta lo que era Occidente y lo que era Oriente, y que aún así, con su actividad en la isla y con Seria, podría ser feliz pese a lo que suponía vivir bajo el régimen autocrático. Perdía la capacidad potencial de la tecnología, el desarrollo del conocimiento libre, al estar cerrado en lo establecido por los kampongs del país, pero abrazaría la comunidad, el aprendizaje, el trabajar con y para las personas.

La educación y la formación no eran ninguna defensa. No hoy, cuando el conocimiento de un especialista podía ser programado en un sistema experto computerizado. ¿Estaba realmente más a salvo que estos bruneianos? Una llamada telefónica de treinta minutos volvería obsoletas a estas mujeres…, pero una sociedad que pudiera hacer su trabajo con robots no tendría ninguna utilidad para sus velas. Dentro de su pequeño invernadero, su mundo en miniatura de amables tecnologías, tenían más control que él. La gente hablaba en occidente de la «élite técnica», y Turner sabía que era una maldita mentira. La tecnología avanzaba a toda marcha con los últimos estertores del petróleo mundial, pero nadie iba realmente al volante. Enormes instituciones, gobiernos y corporaciones por igual, luchaban por el control, pero no podían comprender. No estaban preparados para la tecnología y lo que significaba, para la sólida confianza en un buen diseño. La «élite técnica» eran niños errantes. No decidían cómo estudiar, en qué trabajar, dónde podían ser más útiles o con qué fin. Lo decidía el dinero. Los técnicos eran poseídos por los abstractos unos y ceros de los microchips de los banqueros, pagados por rufianes con trajes de seda que nunca habían tocado un tornillo. […] Viviría aquí y les ayudaría. Brunei era un mundo nuevo, un mundo construido a escala humana, donde la gente importaba.

Pero como no podía suceder de forma planificada, por la dinámica de la Red, Turner acabó donde realmente el quería estar. A camino de lo que le brindaba Occidente y Oriente. Subido en un barco con Seria, Brooke y Moratuwa, justo cuando sus pensamientos habían decidido entre ambas opciones, que realmente no le convencía sólo aferrarse a una, su presente y futuro inmediato se vio subido en los barcos que había construido el mismo con la intención, que ahora conocía, de llevar la experiencia bruneana hasta aquel que quisiera aprender de ello. Sin ser consciente, se dirigía hacia el inicio de la vertebración de un nuevo mundo, la construcción de nuevos planos, no con los impuestos por los constructos estatales ni por elementos con poder artificial con intereses egoístas y rentistas propios.

-A Occidente -respondió Moratuwa-. Las Arcas Oceánicas se extenderán durante muchos años. Debo dar ejemplo llevando la noticia al mayor centro global de industria insostenible. Brooke hizo una mueca. -Se refiere a Norteamérica. -Empezaremos por Hawai. También es tropical, y nuestra experiencia se aplicará allí

-El mundo no se construye con sus planos, joven. -¿Con los de quién, entonces? -preguntó Turner-. ¿Con los suyos? -En realidad, con los de nadie -dijo Brooke-. Tendremos que hacer lo mejor que podamos con lo que nos salga. Bricolage, ¿recuerdas? -Extendió los brazos-. Pero es un mundo de locos, chico. Te ganamos en número. Coches veloces y shock del futuro y ese caluroso viaje a Occidente…, eso es otro siglo. Nos gustan los días lentos al sol. Nos gusta un lugar al que pertenecer y cosas amables a nuestro alrededor. —Sonrió-. Bien, estás un poco liado ahora, pero para cuando lleguemos a Hawai ya te habrás calmado. Hay un montón de trabajo por hacer. ¡Serás uno de nosotros! -Señaló la antena parabólica-. Montaremos esta cosa, y lo primero que haremos será llamar a tu banco. -Es un buen mundo para nosotros, Turner-dijo Seria urgentemente-. Ni del todo Oriente ni del todo Occidente…, como nosotros dos. Fue hecho para nosotros, es lo que hacemos mejor. -Le abrazó.

Turner miró a Brunei, hundido en verdes mangles calientes y cálido barro. Lentamente, pudo sentir la verdad de todo aquello deslizarse junto a él como una especie de ambiguas arenas movedizas. Iba a encajar. Podía ver su futuro extenderse ante él, limpio y predestinado, como cincuenta años de feliz lenguaje máquina. -Tal vez quería esto -dijo por fin-. Pero seguro que no era lo que había planeado. Brooke se echó a reír. -Mira, vas rumbo a Hawai, con una princesa y ocho millones de dólares. Tendrás que apañártelas de algún modo.

Ni es Occidente ni es Oriente, sino todo lo contrario, al reciclar aspectos de ambos, sumados a la ética hacker, en comunidad. Las particularidades positivas de Brunéi, con las comunidades, el aplanamiento para la relevancia de las personas, el empoderamiento ecológico, junto con la tecnología, el desarrollo del conocimiento sin trabas.

Es complicado no encontrar similitudes del final del relato de Días verdes en Brunéi, con la realidad actual de la que se habla desde Las Indias. Un realidad en la que la maceta Estatal asfixia la innovación desde cualquier ámbito, que evita por su estructura, la colaboración entre pares que enriquezcan el procomún, obstaculizando que se de lugar a una sociedad resiliente, empoderada, innovadora, con pruriespecialistas, tejida en redes distribuidas solapadas (lógica de la abundancia) y con mira transnacional (filé). Cercano al modo de producción p2p, y por ende a una vida interesante.

Un tipo de sociedad, estructurada en empresas comunitarias, que coincide en el tiempo con la caída de las escalas óptimas, que exige una nueva ética del trabajo acorde (ética hacker, aprendizaje), situando además, el conocimiento como bandera en el ámbito de la actividad de la empresa, sea cual sea. Filés, como podrían ser los kampongs flotantes que parten de Brunéi hacia todas aquellas personas que estén ya en los inicios de esa misma dinámica, que aún no saben porque no está planificado, porque está por venir.


Evolución: despedida-apertura

Pues sí, después de 3 años y algo más, este blog se despide de wp.com para dar la bienvenida a entramado.net (en construcción), en concreto, el primer saludo desde Artisan, mi nuevo rincón bloguero.

El cambio vino propiciado por un comentario de Ester que puso los mimbre(a)s para que, posteriormente, David nos sugiriera la idea de contratar hosting con Ponlenombre, a Laura, Pablo y a mi. Laura encontró acomodo en Somos Reding, y Pablo y yo nos dirigimos a quienes creíamos podría interesar. Hubo pleno con las 4 personas a las que se lo propusimos: Alex, Carlos, Odín y Pablo Mata.

http://infraleves.net

Con el hosting, y la migración efectuada, no quería publicar nada más en wp.com que no fuera el aviso del traslado, y aquí está (cierro comentarios en este post de infraleves, os espero por Artisan). ¡Avisados estáis! También he traído hasta Artisan, algunas entradas que tenía en otro blog y que, a partir de ahora, formarán de este nuevo rincón aglutinador de mi recorrido bloguero, iniciado en febrero de 2008. En la nueva piel, no solo cambia el nombre de Infraleves a Artisan, sino también la autonomía y libertad que supone wp.org. El cambio de nombre viene porque, Infraleves nació para presentar entradas breves, micro-posts sobre todo y, no van a ir ahora por ahí los tiros. Sí verán la luz posts breves, pero no como opción predominante.

Además del cambio de estructura, con los famosos plugins y otras instalaciones, esperamos los que estamos en entramado.net, poder mejorar nuestra experiencia en Internet.

De momento, el theme no es definitivo, estoy tratando que el futurible que deseo activar para Artisan funcione y no muestre una desoladora página en blanco al previsualizar. Mientras tanto, este será el disfraz provisional. Vamos que se ha juntado evitar publicar más en wp.com con la tardanza en las modificaciones del theme y no he podido contener las ganas de cambiar y empezar la nueva andanza.

Tengo casi preparados 2 posts, que voy a publicar a cuenta gotas, uno cada dos días, por la mañana, empezando por éste próximo jueves. Que no se diga del ímpetu inicial…

Para el que esté suscrito a este blog, le sugiero encarecidamente, el siguiente enlace (también para el que no lo esté, claro):

Ni es un adiós, ni tampoco un hasta luego, ni siquiera un “hola, mundo”, es seguir evolucionando y con muchas ganas por esta nueva etapa.