Infraleves

Capitalismo, anticapitalismo… cooperativismo

El artículo que me pasó Pablo sobre los conceptos capitalismo y anticapitalismo me dejó con la intención de que tenerlo muy en cuenta en futuras lecturas y conversaciones.

Resulta que, el capitalismo es una palabra que según quien la use puede significar una cosa u otra. Es posible estar tratando sobre algo positivo en lo concerniente al status-quo (por ejemplo, posibilidad de crear un negocio propio) o, por el contrario, puede conllevar aspectos negativos (por ejemplo, la explotación de los trabajadores). Incluso estar adjunta a consideraciones que no tienen que ver con el status quo, como el libre mercado.

Según la wikipedia: “El capitalismo es un orden o sistema social y económico que deriva del usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines mercantiles.”

Y anticapitalismo es: “El término anticapitalismo se refiere a una extensa colección de ideologías, movimientos y actitudes que se oponen en forma total, o parcial, al capitalismo. En general, algunos anticapitalistas pueden estar a favor de algún tipo de colectivismo o comunitarismo económico o social, pero no todos y no necesariamente (existen anticapitalistas que defienden diferentes niveles de propiedad privada).”

El autor del texto anteriormente enlazado, nos aconseja que no sustituyamos capitalismo o anticapitalismo por otros términos, cuando realmente queremos referirnos a estos términos. Sino, lo que conseguimos consciente o inconscientemente es que la palabra capitalismo en una conversación sea el término que queremos sustituir. El corporativismo no es capitalismo aunque sí puede formar parte en la práctica de dicho sistema socioeconómico. ¿El anticapitalismo es sinonimo de libre mercado?

Días después me encuentro con el siguiente artículo Empresas que demuestran que otro capitalismo es posible y en comentarios se da una circunstancia similar a la que estamos comentando en el post:

Fernando Paniagua

La verdad es que este periodista se luce con los títulos, Gonzalo Toca parece que a pesar de escribir artículos sobre temáticas interesantes no entiende mucho que de ‘capitalismo indignado’ o de ‘empresas que hacen posible otro capitalismo’ nada de nada. Economía Solidaria, Empresas Procomun, Anticapitalismo en práctica son conceptos que se ajustan más.

Estamos hablando de alternativas a un sistema difunto que solo siembra miseria y explotación, un sistema que no tiene “otra via” más que su propia destrucción y si no actuamos la del planeta entero y las posibilidades de vida humana.

En todo caso gracias por interesante Gonzalo pero no seas tan películero en los titulares anda.

Gonzalo Toca

Hola Fernando.

Gracias por el consejo y por el tono educado de la crítica. Oye, me ha hecho gracia lo de “peliculero”.

Como te puedes imaginar, discrepo de lo que comentas. De todos modos, creo que el papel de los autores no es debatir con los lectores (bastante tenéis con leer nuestros textos), pero sí aclarar los conceptos. Si te parece, te explico porqué elegí las palabras “capitalismo” e “indignado”:

“Indignado”: el motivo es que la inmensa mayoría de las iniciativas que enumero o surgieron al calor de la indignación o multiplicaron su actividad y tamaño significativamente gracias al cabreo generalizado. Es importante esa multiplicación, porque sin ella no hubieran adquirido el volumen e influencia que las han convertido en verdaderas alternativas capaces de transformar el sistema.

“Capitalismo”: tenemos dos tipos de colectivos en este reportaje; por un lado vemos a los que se proponen hundir el capitalismo y reemplazarlo por otra cosa y por otro aparecen los que desean mejorarlo sustancialmente. Los dos colectivos y sus miembros viven en un sistema capitalista y aceptan gran parte de sus reglas con la idea de subvertirlo o mejorarlo. Por ahora, son una respuesta al capitalismo dentro del capitalismo igual que la alterglobalización es una respuesta a la globalización dentro de la globalización. Por supuesto eso no quiere decir que con el paso del tiempo y si ganan influencia cooperativas como la vuestra, no consigáis vuestro objetivo y acabéis con un sistema que consideráis horrible y autodestructivo para la inmensa mayoría de la población y el medio ambiente.

Aunque seguro que no te he convencido, espero, eso sí, que se haya entendido mejor lo que había detrás de los titulares. Por cierto, hacéis un trabajo muy interesante en L’ Apòstrof. En serio, me gusta.

Un saludo.

¿Está realmente fuera del capitalismo, lo que afirma Fernando?: “Economía Solidaria, Empresas Procomun, Anticapitalismo en práctica”.

Leyéndoles da la sensación de navegar de nuevo en las turbulentas aguas de la interpretación de capitalismo y anticapitalismo, pues la Economía Solidaria, Empresas Procomún, incluso el Anticapitalismo en práctica pueden estar dentro del capitalismo o del anticapitalismo. ¿Hoy en día lo están? ¿Cuáles son las alternativas al capitalismo? ¿Son anticapitalistas? Según Félix Pardo, el cooperativismo es la alternativa al capitalismo aunque, pueden haber más respuestas (modo de producción p2p, economía directa, emprendedurismo anticapitalista de Carson, Tuttle y el C4SS, etc.), y animamos a seguir el debate en comentarios.

Al proyectar una alternativa al capitalismo podemos atravesar diferentes etapas, todas ellas racionales, pero no todas ellas razonables, y sólo en estas últimas deberíamos empeñar nuestra inteligencia para alcanzar dicho proyecto. Porque sólo el camino de lo razonable nos salva de las derivas antihumanistas, totalitarias o autoritarias de los proyectos sociales. Esas etapas no tienen entre ellas un orden cronológico determinado, pues hay momentos en los que se pueden presentar simultáneamente o bien con diferentes secuencias. De las tres que enumeramos a continuación, sólo la última alcanza un grado de madurez en función de su razonabilidad:

  1. una etapa utópica, en la que se han concebido modelos ideales de imposible cumplimiento, ya sea por la naturaleza excéntrica de sus ideas ya sea por las limitaciones de la naturaleza humana,
  2. una etapa experimental, en la que se han ensayado propuestas concretas pero que han resultado fallidas tanto por factores externos como internos de las sociedades en las que se han implantado, en parte por su dogmatismo político,
  3. una etapa realista, en la que han emergido y fructificado empresas no mercantiles (como es el caso de las cooperativas) y un mercado social que han aguantado el paso del tiempo y que compiten en eficiencia técnica i económica con las empresas y el mercado capitalistas.

La novedad de esta tercera etapa consiste en que su desarrollo no se ha originado bajo la presión de la ideología liberal ni por la emulación de la eficacia económica de la empresa capitalista en la acumulación del capital, como tampoco se ha originado en los diseños institucionales de los gobiernos de izquierda y de sus respectivas intervenciones en la economía. El desarrollo de las cooperativas tiene su origen en las iniciativas de los ciudadanos y de la sociedad civil, tal como encontramos en los pioneros de Rochdale, que han aplicado unos criterios realistas, a partir de su análisis del mercado, en consonancia con unos valores y principios éticos, a sus actividades económicas. El cooperativismo ha puesto de manifiesto que la cultura emprendedora no es un patrimonio del liberalismo, así como que el mercado social que construye fuera de la lógica de la explotación del trabajo tampoco es un patrimonio del comunismo.

Así pues, las cooperativas son la alternativa más realista al modelo de empresa capitalista. Los principios cooperativos que determinan la dirección estratégica de la organización buscan el desarrollo de la persona mediante el trabajo participativo y cooperante, el trato digno y respetuoso con los ideales de justicia, así como el progreso de la sociedad y la protección del medio ambiente a través de un desarrollo sostenible. Los valores cooperativos que se ponen en práctica a través de esos principios cooperativos, y que no son otros que la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad, representan en su conjunto las máximas aspiraciones del ser humano en tanto que ser social y nos emplazan a ir más allá del capitalismo. Y en la medida que armonizan lo individual y lo comunitario, el deseo y el compromiso, y someten el comportamiento impulsivo a la deliberación consciente y racional, el afán de lucro a la responsabilidad social, conforma de este modo unas nuevas relaciones humanas y laborales que no tienen cabida en las formas organizativas de las empresas mercantiles propias del capitalismo.

5 pensamientos en “Capitalismo, anticapitalismo… cooperativismo

  1. pablo

    Hay un extracto de un artículo de Felix Pardo, citado por Gonzalo Toca en uno de sus artículos en Jot Down que me parece genial:

    Es una imbecilidad demonizar, como hacen algunos demagogos del cooperativismo, la obtención de beneficios para los propietarios de los medios de producción si estos propietarios son los trabajadores y las plusvalías se destinan al desarrollo del mercado social en beneficio de todos. La injusticia no está en la generación de riqueza sino en la pobreza. La existencia de un mercado de bienes y capitales no es en sí mismo una injusticia, sino que lo es su apropiación privada, por los efectos negativos que produce en el hombre y en el medio, tal como sucede en el capitalismo. Como también es todo un despropósito poner trabas legales a la libre competencia entre sociedades cooperativas y sociedades mercantiles por lo que respecta a su constitución y capitalización, que impida el crecimiento de las primeras, en base a una irreductible subjetividad política por parte de los legisladores o los inspiradores de tales leyes desde posiciones de izquierda.

    1. Juan Autor de la entrada

      Cuánto tiempo, por fin puedo contestar. Sí, ese extracto me suena, que el artículo descubrí gracias a uno de los enlaces que añadiste 🙂 Estoy de acuerdo en lo que se refiere a la obtención de beneficio y la apropiación privada que comenta en el texto que citas. Lo contrario sería estar a favor del decrecionismo. En cuanto a limitar la libre competencia o saltársela, ya sea vía leyes o corporativismos varios… es un error desde cualquier posición ideológica.

  2. Pingback: entramado.net » Resumen de enlaces 3 October, 2014

  3. David de Ugarte

    Cuando el término capitalismo se inventó realmente era muy claro (otra cosa es lo que a partir cada cuál estudiara como consecuencias): capitalismo es la asunción de que el dueño del capital -uno entre otros factores de producción- es el propietario de la organización productiva (sea una empresa industrial, explotación agraria o empresa de servicios). Capitalismo por tanto no tiene nada que ver con mercado (puede haber capitalismo de libre mercado y capitalismo corporativo sin mercados efectivos).

    En ese sentido el «cooperativismo de trabajo», que no es el «cooperativismo» en general, es una forma práctica de desdecir la principal idea subyacente en el capitalismo: que son los intereses de los propietarios del capital los que llevan a empresas y por tanto a mercados eficientes (regulados o no). En ese sentido incluso economistas tan poco sospechosos como Baumol, que demostró que las empresas a partir de cierta escala maximizan ingresos y no beneficios- o Morgan -que aplicó si no recuerdo mal la Public Choice a las grandes corporaciones- son verdaderos críticos del capitalismo, como lo es toda la teoría del problema «principal-agente», una rama de la Economía a la que suele llamarse «Economía de las organizaciones».

    La diferencia de las «empresas sociales» no tiene nada que ver con el capitalismo. Cuando se presentan como «anticapitalistas» solo quieren decir que están moralmente en contra de ciertos valores que asocian subjetivamente al capitalismo. Pero como todo argumento hecho desde la banalización aporta poco, de hecho, la mayoría de ellas son empresas capitalistas (sus dueños son sus accionistas y nadie más), sino con la forma de apropiación del excedente (salarios y no dividendos para los directivos, destinar una parte del beneficio a proyectos asistenciales, etc.) y unos ciertos límites en los dividendos repartidos (aunque no siempre en las rentas totales percibidas por los socios).

    1. Juan Autor de la entrada

      Quería contestar pero entre unas cosas y otras no había podido. Retomando…. Según cada empresa, podremos hablar de anticapitalista o no según cada caso. No marca la diferencia solo la denominación social, sino la propiedad y la forma en que se apropian del excedente los propietarios, entre otros muchos detalles. Si en el capitalismo los propietarios del capital son los propietarios de los medios de producción, el «cooperativismo de trabajo» es una forma práctica que elimina el problema «principal-agente», siendo los trabajadores/propietarios dueños de los medios de producción y, por tanto, llevando estos en base a sus intereses a mercados eficientes (o no). ¿De esta forma se combatiría también el corporativismo? ¿Las cooperativas de trabajo podrían alcanzar un tamaño tal para ejercer poder sobre los gobiernos y los mercados?

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