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Crisis de escalas y comunidades reales

La crisis de las escalas se describe como la reducción progresiva de la escala óptima de producción impulsada por el desarrollo tecnológico. A la par, este desarrollo tecnológico y la aparición de Internet, ha traído consigo cambios sociales que empujan a que las comunidades alrededor del producto/servicio sean más reales.

A pesar de la escala, si las empresas mantuvieran el foco en su comunidad, en hacerles caso, en conseguir que el feedback entre cliente y empresa fluyera y tuviera una repercusión en la toma de decisiones, ¿estarían sufriendo como sufren en tan gran medida sus dimensiones? Probablemente sí, pero sabrían hacia donde dirigirse. Vemos como empresas nacidas en este siglo, cada vez se alejan más de sus usuarios, más allá de que estos no conformen ni conformarán una comunidad real nunca. Pero, algo que se presupone dentro de las nueva era tecnológica, que es una mayor información y capacidad de escucha de la empresa/cliente, se pierde en el Big Data que genera cada empresa, que al lograr dimensiones mastodónticas se olvidan de la información que generan sus clientes, salvo para venderla a terceros en lugar de darle una utilidad incluyente y participativa para los clientes.

Es como si el tamaño predispusiera a cualquier compañía hacia una estructura empresarial rígida y con visiones del siglo pasado. Es como si obviaran la realidad, que no es otra que ser conscientes de la importancia a que las conexiones y capacidad de establecer redes entre personas son cada vez mayores y de nada sirve, a la larga, dirigir sin tener en cuenta lo que los clientes, la comunidad real de consumidores, exige en cada momento. Ya no que exijan, sino que los tipos de productos o servicios varían y una buena forma de captar estos cambios, la búsqueda de una innovación disruptiva puede empezar por atender a la comunidad de clientes con la que ya se cuenta.

2 pensamientos en “Crisis de escalas y comunidades reales

  1. David de Ugarte

    Totalmente! Ayer me pasaba por la cabeza una idea «adleriana», ¿y si tanta obsesión de los libros de management, las startups y las escuelas de emprendimiento por «hacer algo grande» no se debiera solo a las presiones de un capital sobredimensionado cuyas instituciones (fondos de capital riesgo, fondos de inversión, etc.) no saben adaptarse a una nueva lógica de escala? ¿Y si hay algo cultural, y si la formación de cuadros y emprendedores se ha basado en crear un «complejo de inferioridad» alimentado por los miedos al cliente, al equipo, a los accionistas, etc.? Tendríamos que empezar a mandarles un mensaje ético también, no solo económico, que lo entienden pero que «necesitan» ignorar para no enfrentar el cambio… así las empresas sigan cayendo una tras otra. Qué tal decirles: «lo importante no es hacer la siguiente «big thing» sino la siguiente empresa bien hecha» 🙂

    1. Juan Autor de la entrada

      De acuerdo contigo totalmente. Ese «complejo de inferioridad» existe tanto en los que están al final de sus carreras como en los que han estudiado hace pocos años y han realizado un MBA o sin hacerlo. Consideran una empresa pequeña como inferior, aunque funcione y sea rentable. Lo ven como si fuera con lo que te conformas y no con una elección preferencial. Está apegado al dogma de que trabajar por cuenta ajena es mejor con respecto a ser co-propietario de una empresa. Es cultural. El mensaje que das me parece muy bueno y acertado: «lo importante no es hacer la siguiente «big thing» sino la siguiente empresa bien hecha». Es parte de la lógica cooperativista, y también lo que parece más razonable. Crecer de acuerdo a la evolución de hacer una empresa bien hecha. Hay que ligarlo con los proyectos de éxito que comentaste, cooperativismo, comunidad y se puede trabajar en el mensaje muy potente sobre la realidad actual y la que viene.

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