Infraleves

España y la biotecnología



El sector biotecnológico en España (ASEBIO) cumple diez años, periodo en el que ha crecido de una forma considerable para ahora encontrarse con un gran problema que puede frenar su evolución: las reticencias del capital riesgo y del inversor. Este hecho puede hacer perder al sector de biotecnología española su actual posición en el marco internacional puesto que “somos el octavo país del mundo en número de biotecnológicas”, según afirma Isabel García Carnero, secretaria general de ASEBIO. Afirmación que se ve refrendada por el hecho de que, sólo las empresas del sector y sin contar con las universidades y centros como el CIMA o el CSIC, registraron el año pasado 117 patentes.

Lamentablemente, lo peor de este sector son sus necesidades crediticias, que han aumentado demasiado para las exiguas posibilidades de financiación disponibles. A modo de ejemplo ilustrativo de la actual situación de financiación de las empresas del sector, podríamos remontarnos a 2007, año en el que la cifra de negocio de nueve de las primeras firmas del sector del I+D biotecnológico para la salud se quedó por debajo de los 17 millones de euros. Cellerix o Biotherapix, de Genetrix, ni siquiera obtuvieron ingresos. ¿De dónde sacan entonces el dinero para funcionar? Básicamente, de las ayudas públicas y el capital riesgo. Este último, el capital riesgo (private equity) bajo el contexto económico de crisis económica en el que nos encontramos, ha empezado a reflejar su reticencia a seguir apoyando de la misma forma el sector. En resumen, mayores necesidades de financiación ante una escasez general de financiación y, particularmente en dicho sector se agrava aún más, según lo expuesto anteriormente para 2007, año en el que varias empresas subsistían gracias a las subvenciones públicas.

Esta retirada de capital riesgo no sólo afecta al sector biotecnológico español. Lo mismo ocurre en empresas del sector de otros países, afirmación que es corroborada por lo que expresa un experto como Josep Sanfelio, socio de Ysios Capital, “todas las sociedades que han venido invirtiendo en biotecnología lo han reducido al mínimo“. Pablo Ortiz, director general de Digna Biotech, añade particularizando más que, “en el sector se comenta que en el Reino Unido las compañías locales sólo tienen caja hasta diciembre“.

Tampoco ayuda que, el sector biotecnológico español es jóven con respecto al de otros países y, por lo tanto, la biotech española aún no ha tenido tiempo para revelar el potencial de las moléculas en desarrollo. Además, ya de por sí, invertir en biotecnología supone un gran riesgo y en absoluto una apuesta segura (de 10.000 moléculas investigadas tan sólo 1 llega al mercado y, por si no fuera poco, la tasa de fracaso en las fases iniciales de investigación son altísimas). Por si no fuera sufiente para ahuyentar la inversión, hay que tener en cuenta que los ciclos de maduración son muy largos. Desde que se inician los ensayos preclínicos hasta que el producto llega al mercado pueden pasar desde 7 años, como mínimo, hasta 12 o 14. Según va avanzado, la seguridad es mayor, pero la inversión exigida también. Pese a ello, la financiación cada vez es más selectiva y prefiere apostar por lo más seguro, aunque mucho más caro, que apoyar desde un principio con menores costes aunque, con mayor riesgo.

Viendo la situación tan crítica a la que se ha llegado, los gobiernos europeos se han puesto de acuerdo para rescatar el sector. Así lo explica García Carnero, “Trabajamos con la patronal europea, EuropaBio para elaborar unas recomendaciones que se van a presentar a Bruselas, y aquí estamos en contacto con Ciencia e Innovación para la adopción de medidas. El sector necesita liquidez ya“. Desde el gobierno se ha tratado a la biotecnología como un sector clave y estratégico por lo que no es de extrañar que, ya se hayan iniciado algunas medidas y otras estén por llegar. El momento actual es lo suficientemente insostenible como para considerar que, el objetivo a lograr para un futuro cercano es, ni más ni menos, que no desaparezca el sector de la biotecnología en España.

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