Infraleves

La dependencia energética de la UE



La dependencia energética amenaza la sostenibilidad de Europa. Y es que, según datos extraídos del Eurostat, vemos que el promedio de la tasa de dependencia energética para la UE sigue subiendo, con un 53,8% en 2006. Un nivel muy alto. Pero, incluso puede ser peor, como es el dato que presenta España para la misma tasa el mismo año, un 81,4% (es el séptimo país de la UE con mayor dependencia energética). Algo sorprendente y más aún siendo España el tercer productor del mundo en energía eólica instalada (tras Alemania y EEUU).

Esta situación provoca que, la UE, en materia de política energética empiece a buscar soluciones en base a las posibilidades internas para solventar dicha dependencia en el futuro. Se están explorando las alternativas posibles dentro de los 27 socios para garantizar la fiabilidad del suministro. Ninguna solución realizable es a corto plazo. Para solucionarlo, ha aparecido en el debate fuentes de energía como el carbón y las centrales nucleares que, con anterioridad, se miraban con muy malos ojos. También, la promoción de las energías renovables y la racionalización del consumo energético. Ninguna de las tres opciones basta por sí sola para diluir los riesgos de suministro que afronta la UE.

Bajo este contexto, Europa necesita de ideas y, en las últimos meses empiezan a surgir algunos planteamientos en forma de macroproyectos con la intención de lograr dicha independencia anhelada. Es el caso de lo propuesto por la Sociedad Holandesa de Naturaleza y Medio Ambiente. Pretenden aprovechar la energía del viento de una superficie del Mar del Norte. La extensión de terreno prevista para instalar las turbinas eólicas de 5 MW será de unos 193.000 kms/2 y los molinos serán empotrados a 50 metros de profundidad en el mar. La capacidad de este enorme anillo de generadores se prevé en unos 13.400 Teravatios por hora, cantidad que podrá abastecer a todos los hogares de Europa evitando la importación masiva de energía actual. Según la OMA (Oficina de Arquitectura Metropolitana), diseñadora de este plan maestro, para el año 2050 se logrará la total independencia de Rusia.

En España, APPA y Greenpeace han diseñado un anteproyecto de ley para el fomento de las energías renovables, con la que España podría convertirse en el líder mundial de las energías limpias. El documento, que serviría para trasponer la directiva europea de energías renovables a la normativa española, establece unos objetivos como cubrir con fuentes limpias el 100% de la demanda eléctrica en 2050 y alcanzar el 80% de la demanda total para el mismo año. Además, las previsión que realiza el Ministerio de Industria español, para el periodo 2008-2020 para nuestro país es, pasar de tener un 19,7% de la energía generada por renovables en 2008 a un 41,3% en el 2020.

Ante el final del petróleo, que está más que asumido, Europa debe seguir proponiendo este tipo de ideas y proyectos. De momento son sólo previsiones. No sabemos si el proyecto holandés llegará a materializarse algún día y tampoco si lo afirmado en España en el párrafo anterior se cumplirá. Pero al menos muestra que los gobiernos europeos pretenden y buscan cambiar la situación energética actual del continente.

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