Infraleves

La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas

«La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas» es una novela escrita por Neal Stephenson, siendo 1996 el año en que fue publicada.

Es un libro que a cada página se torna más adictivo a pesar de su extensión. Se pueden realizar distintas lecturas, pero quizá dos destaquen sobre el resto. Por un lado el mundo de las phyles y, por otro, la ética protestante/hacker del trabajo/educación. Digo dos porque, a las finales, todo depende de la interpretación de cada persona:

Por naturaleza, los hombres son casi iguales; en la práctica, resultan ser muy diferentes.

Phyles y Estado-nación

La frase anterior anticipa lo que durante el libro se ilustra mediante ejemplos. La época en la que el concepto Estado-nación era predominante, en el contexto presentado por Stephenson, quedó obsoleta. Lo diferentes que somos las personas en la novela se materializa en una serie de tribus o phyles (filé a partir de ahora), que están distribuidas por el mundo conviviendo pacíficamente.

Las reformas y los deterioros morales son impulsados por grandes fuerzas, y se producen generalmente como reacción a los hábitos de un periodo anterior.

Se deja atrás pues el constructo artificial de Estado y a la par, la idea de que cada limite nacional engloba una comunidad (imaginada). Esta sensación que con la descomposición se disemina paulatinamente en los ciudadanos en nuestros días, en las filés de La era del diamante ya se ha dado el cambio, carece de sentido lo patriótico, y las comunidades reales muestran las diferencias entre los seres humanos a las que pertenecen cada uno. A la par, el territorio como elemento estático y limitador no tiene razón de ser, pues a cada nueva interacción, conversación y lazos establecidos, el dibujo cambia continuamente y los actores en el tablero también.

Pero, ¿las nuevas filés equivalen todas a comunidades reales en la novela? No, ni mucho menos. La religión (phyles cenobíticas), el confucianismo (República Costera de China), las clases sociales y la nobleza (Nueva Atlantis), la ética del trabajo protestante… definen de forma imaginada y artificiosa muchas de estas comunidades (imaginadas). Éstas son claras herederas del obsoleto modelo estatal y vienen a ser lo mismo. Aunque, también es cierto que existen pequeñas filés distintas a las anteriormente comentadas.

La razón era que Tectónica Imperial tenía geotectólogos, y los geotectólogos podían asegurarse de que cada trozo de tierra tuviese el encanto de San Francisco, la situación estratégica de Manhattan, el fengshui de Hong Kong, el temible pero obligatorio Lebensraum de Los Angeles.

Filés que cuentan con una historia, que no es impuesta sino generada a través del tiempo, con mitos ayudan a contarse, sin fanatismos y sustentada en comunidad y fraternidad. Una cultura propia, flexible, no evangelizadora, y que simplemente marca las diferencias reales de quienes forman parte de ella mediante su interacción, participación y conversaciones. Ni mejor ni peor que otras, sino efectivamente distinta a las demás en determinados aspectos que nada tienen que ver con ideologías prefabricadas, religiones, razas o lugares de procedencia.

Uno de los descubrimientos del Resurgir Victoriano era que no resultaba necesariamente bueno que cada uno leyese un periódico completamente distinto cada mañana; por lo tanto, cuanto más se ascendía en la sociedad más parecido se hacía el Times al de los compañeros.

La educación, ante la pérdida de poder por parte de los Estados-nación se antoja capital. Es el instrumento para redirigir la desafección de la épica patriótica, generar la existencia de escasez en nuestras mentes y, adoctrinar bajo el manto de la ética del trabajo protestante. Procuran de esta forma sociedades y personas que no establecen nuevas relaciones ni mejoras derivadas más allá de la estructura estatal. En descomposición, el gran Leviatán que es el Estado, peleará por su vigencia.

Educación y ética del trabajo protestante/hacker

El papel de la Princesa Nell y su desarrollo vital de la mano del «Manual Ilustrado para Jovencitas» es principal en la novela pero, sobre todo, lo que significa. Viene a contarnos la diferencia entre la ética del trabajo protestante y la ética del trabajo hacker, entre ser educados de una forma o de otra.

Mamá tiene que competir con todo tipo de chinas y tías que no sienten respeto por sí mismas y trabajan por nada. Por tanto, mamá tiene que trabajar por nada —miró al C.M. otra vez y agitó la cabeza —. Patético.

Una diferencia que se ve claramente al comparar cómo el «Manual», a través de Miranda, educa a Nell y cómo son educados el resto de niñas y adultos. Mientras Nell aprende a dar rienda suelta a su creatividad, a pensar, a ser libre, a ser humilde, a estar motivada por el cambio y nuevos retos… en definitiva, la búsqueda de una vida interesante, otros son criados para trabajar en la jerarquía de una fábrica según lo lejos que estén dispuestos a llegar en planes de estudio marcados, motivados no por valores morales sino por castigos y premios.

Los Talleres de Diseño emulaban un campus universitario, con más formas de las que el arquitecto había deseado. Si un campus era un cuadrilátero verde rodeado por enormes edificios góticos educativos, entonces aquello era un campus. Pero si un campus era también un tipo de fábrica, donde la mayoría de su población se sentaba en filas y columnas en una gran habitación repleta y realizaba esencialmente la misma labor durante todo el día, entonces los Talleres de Diseño eran un campus también por esa razón.

Más que educación, lo que representa el Manual es el aprendizaje que empodera a la persona a distintos niveles vitales.

Conclusión

Las filés y las comunidades reales, la ética hacker del trabajo y la educación libre y responsable, confluyen en esta novela sin tomar partido, solo mostrando lo que supone vivir de una forma u otra. Nadie es mejor que nadie, pero gracias al progreso y avances a lo largo de muchos años, ahora sabemos que todo es cultura, que nos determinan ciertas características adquiridas y que, los avances tecnológicos nos han dado la capacidad para poder propagarnos. Propagarnos en el sentido de que ahora, está a nuestro alcance vivir en cualquier lugar acompañados por pares.

Sabemos que muchos de los limites son inventados (trabas de distinto tipo, prejuicios, etc.) y que se puede optar a generar una comunidad (o formar parte de una existente), con capacidad económica suficiente vía mercado y de cultura y desarrollo singulares, sin ataduras más allá de las que queramos hacer nuestras, de acuerdo a quienes somos y a quienes estamos en camino de ser.

Etiquetado en:

3 pensamientos en “La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas

    1. Juan Autor de la entrada

      Totalmente. Con tantas filés y las características que nombran de cada una a lo largo de la novela es imposible no pensar en esa clave durante la lectura… por un momento parece no existir el Estado-nación..

  1. Pingback: Autenticidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *