Infraleves

Lecciones bidireccionales


Los acontecimientos de las últimas semanas han traído consigo dos lecciones transatlánticas en una misma dirección pero sentidos opuestos: una desde Europa a EEUU y otra desde EEUU a Europa.

La primera viene de Suecia, la cual sufrió su propia crisis financiera a principios de los noventa. De ella Carl Bildt, el que entonces fuera primer ministro, extrajo cuatro conclusiones:

-Que las políticas económicas inadecuadas tienen un coste

-Que es realmente importante mantener la liquidez en el sistema bancario para impedir su colapso y evitar consecuencias peores para la economía real

-Que la transparencia en las relaciones con el sistema financiero se vuelve fundamental

-Que no debe perderse el objetivo de inflación en el proceso de reactivación de la economía.

Al igual que en EEUU, la crisis financiera sueca también fue precedida por una burbuja inmobiliaria que explotó debido a un aumento de los tipos de interés reales. A continuación se siguieron las tensiones en el mercado financiero y en la economía real. Durante 1991, 1992 y 1993 el PIB real de Suecia descendió a tasas interanuales del 5%.

Como respuesta aquella situación el gobierno sueco creó un departamento gubernamental para recapitalizar el sector financiero. Este gabinete se dedicó a rescatar a todos los bancos sino que concentró sus esfuerzos en un segmento de ellos utilizando un modelo microeconómico para determinar qué bancos tenían posibilidades de sobrevivir y qué bancos no lo conseguirían y que, por tanto, pasarían a ser absorbidos o liquidados. El objetivo era minimizar los costes para el contribuyente, y eso fue lo que se logró. Así mismo todos los depósitos fueron garantizados formalmente por el gobierno.

Con el paso del tiempo, la salida de la crisis sueca se ha convertido en referente de éxito en un rescate financiero.

Y aunque esta crisis sí es realmente especial, y sí es realmente distinta, y mantiene diferencias importantes respecto al caso sueco –la principal que aquí no se trata sólo de superar una burbuja en el mercado inmobiliario sino que también hay que hacer frente a un colapso global del sistema financiero y de la intermediación del crédito- sí que hay lecciones que se pueden aplicar.

By purchasing junk securities at above market prices, the plan is indiscriminate in that the bail-out would apply to each bank with junk debt on its balance sheet.El problema del Plan de Rescate de Paulson no es sólo la falta de inyecciones directas de capital; si no que, mediante la compra masiva de activos tóxicos por encima de los precios de mercado, se está recapitalizando a todo el sector financiero de forma indiscriminada. Y este ejercicio es, a partes iguales, injusto e inútil.

Sin establecer ningún tipo de criterio selectivo en la ejecución del plan la Administración de EEUU se arriesga a una explosión de su deuda y a una repentina retirada del la inversión financiera extranjera en el país. Esta es la otra gran catástrofe que amenaza como telón de fondo: la falta de rescate del sistema bancario podría conducir a la economía norteamericana –y por ende al resto de economías- a una gran depresión, pero también podría hacerlo la aplicación del rescate si diera lugar a inestabilidades macroeconómicas.

En sentido contrario, lThe new package, if finally implemented, is not going to resolve that fundamental dilemma either.a otra lección es la que puede extraer Europa de las acciones que se están llevando a cabo en Estados Unidos. Si bien hemos visto una excelente coordinación en materia de política monetaria entre los bancos centrales (ayer sin ir más lejos el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Riksbank y el Banco Nacional Suizo anunciaban reducciones de los tipos de interés oficiales de forma coordinada y conjunto), no se puede decir lo mismo de los líderes políticos.

Los rescates bancarios requieren una rápida respuesta gubernamental, pero mirando a Europa no está demasiado claro quién debe ser el encargado de dar esa respuesta y afrontar la decisión de qué entidades merecen salvarse y cuáles no.

Mientras que los ministros de la UE no consiguen alcanzar un acuerdo de actuación conjunta, estableciendo medidas unilaterales en sus respectivos países, la sensación de incertidumbre y de desconfianza en las iniciativas llevadas a cabo para calmar el sistema bancario va ganando peso en los mercados financieros y de capitales, y ésta es una sensación a la que hay que hacer frente desde el seno de la UE con independencia de que parte de la solución se encuentre en EEUU.

Es necesario poner fin al pánico, mejorar la transparencia y la salud de los bancos, y corregir, al tiempo, los excesos y falta de disciplina de los últimos años.

Paulson’s problem presents lessons for us all (The financial times)

Mercado de vivienda y crisis financiera (Cinco días)

Cómo salvar a los bancos europeos (Expansión)

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