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Nanotecnología. Nanotubos de carbono.


La Nanotecnología se define como el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala, y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a nano escala. Científicos utilizan la nanotecnología para crear materiales, aparatos y sistemas novedosos y poco costosos con propiedades únicas.

Una de las formas en las que se materializa la nanotecnología son los nanotubos de carbono. Son pequeñísimas estructuras de átomos de carbono obtenidas a partir de hollín cuyo diámetro es 10.000 veces menor al grosor de un cabello humano.

Viendo al nivel de miniaturización que se está llegando, construir chips que dupliquen su cantidad de transistores se está volviendo muy difícil. Por ello la industria busca nuevas formas de comunicación eléctrica entre componentes, para poder seguir aumentando el número de transistores que componen los microprocesadores de nuestros ordenadores y dispositivos. La gran esperanza para la industria esta puesta en los nanotubos de carbono, aunque hasta ahora, nadie había logrado demostrar su funcionalidad en el desarrollo de chips. Hasta que se juntaron un grupo de científicos de la Universidad de Stanford lo lograron. Fabricaron un arreglo de 256 circuitos comúnmente utilizado para probar la velocidad de los chips que se fabrican. El reducido tamaño que han logrado permite soñar con ordenadores más veloces, pequeños, que consuman menos energía y liberen menos calor

Un equipo de investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de California en Berkeley, ha diseñado un receptor de radio basado en nanotubos. La radio, cuyo tamaño la hace completamente invisible al ojo humano, es capaz de operar en las bandas comerciales de AM y FM. Estos receptores diminutos permitirán, además de construir una radio, una generación de dispositivos inalámbricos ideales para realizar tareas de comunicación y monitorización. Podrían ser sumamente valiosos en biología y medicina. Los investigadores creen que es posible diseñar una conexión entre estos aparatos y los músculos. O incluso, crear una interfaz entre el receptor y el cerebro humano.

En la línea antes mencionada, la de la medicina, destacable es la noticia publicada por Technology Review el año pasado, en la que nos informa que, unos investigadores de la Universidad de Stanford podrían haber encontrado un modo de combatir el VIH con nanotubos de carbono. La técnica consiste en inhibir el gen que controla la expresión de las proteínas receptoras en la superficie de los glóbulos blancos conocidos como linfocitos T; el virus se fija a este receptor y, a continuación, se introduce en los linfocitos T y los infecta. Si el ARN de interferencia pudiera cerrar los receptores, el virus no tendría por dónde introducirse en las células. Sin embargo, el ARN no atraviesa fácilmente las membranas celulares y no entra por sí solo en las células. Judy Lieberman, investigadora del Harvard Medical School expresa que todavía es muy pronto para saber si funcionará en vivo, en el interior del cuerpo. El principal inconveniente es la posible toxicidad de los nanotubos. Además, la técnica deberá superar otras dificultades en el interior del cuerpo humano: los fagocitos podrían eliminar los nanotubos o éstos podrían no transportar el ARN hasta los linfocitos que se encuentran en los tejidos en lugar de en el flujo sanguíneo. Algunas células infectadas por el VIH se encuentran en los ganglios linfáticos o incluso en el intestino, y no sabemos si los nanotubos llegarían hasta ahí, señala Lieberman.

La nanotecnología molecular podría dar solución a diferentes enfermedades infecciosas, la mejora de la información, los problemas de la escasez de agua y medioambientales, mejoras energéticas, mejores infraestructuras…un sin fin de posibilidades de las que no somos aún capaces de valorar en su medida y de las que surgirán los más importantes avances en el futuro.

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